Los personajes del tío Ful: Martín y Ana, del bar de Jabares de los Oteros

Martín es argentino y Ana de Cubillas, acudieron a la llamada de Jabares de los Oteros para no quedarse sin bar y, después de más de un año de convivencia, todos contentos

09/05/2026
 Actualizado a 09/05/2026
https://youtu.be/fP56z-VhdF0

Cuando surge la duda de quién habla en nombre de los dos —Martín y Ana o Ana y Martín— es inevitable el tópico: «Que hable Martín, que es argentino», respondiendo a esa cierta, en el caso de Martín, de lo bien que se explican.  

Pero no es de hablar precisamente de lo que se trata, sino de cómo se hizo realidad en Jabares de los Oteros esa idea tan extendida cuando la despoblación golpea a nuestros pueblos: Que el último bar es un bien a proteger, que es mucho más que un bar, se convierte en el centro de la vida social, el lugar de encuentro, allí donde conversar e informarse... y más en un caso como el de Jabares, que se ha recuperado tras una acertada rehabilitación, el antiguo Tele Club y sigue el nuevo Bar de Ana y Martín la vieja filosofía de lugar de encuentro de su inicial uso.

Pero, a su vez, hay que vivir de un bar en un pueblo que en invierno ronda el medio centenar de habitantes —con la alegría que da ver por sus calles a tres niños de muy corta edad— y Ana y Martín se pusieron manos a la obra para que su bar también fuera un centro de referencia de la comarca. «La amplitud del local nos ofrece posibilidades, como organizar conciertos y otro tipo de actividades»; pero lo fundamental es una oferta gastronómica, con tortillas para llevar, por ejemplo, pero sobre todo «las mejores hamburguesas de la provincia». Y han apostado por la calidad y la imaginación: «Nos pusimos en contacto con Cárnicas Riaño y nosotros, y la clientela, tenemos la oferta de la hamburguesa del mes, que vamos cambiando, que en mayo es la tamagotchi, en abril fue la costiburguer...y una extensa oferta». 

Ana y Martín ya tenían una experiencia anterior en la hostelería, «que no nos fue mal pero era complicada para criar a nuestros hijos de bebés» y ahora han regresado, en Jabares, cerca de casa para responder a una llamada de un pueblo que no quería perder su bar... y mucho más.

- Y no lo han perdido.
- Por suerte, para todos, aquí seguimos, encantados. 

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