La vida de Herminio Carral es como un círculo que arranca en Santa María del Monte del Condado, donde se recuerda corriendo por sus calles, acudiendo a la escuela, ayudando en casa y donde ha regresado para hacer realidad una pasión descubierta por el camino pero no ajena a su andadura, fabricar sidra asturiana en León, en principio, pues después fue añadiendo mosto, vinagre y vermú. «Este último nació en la pandemia, no se estar quieto y dándole vueltas a experimentos nació el vermú».
De manzana, por supuesto.
El siguiente paso de aquel chaval de Santa María era estudiar, se le daba bien. Tendrá que estudiar, le dijeron y a él le apetecía pero creía que su obligación era ayudar en casa:«Pero mis padres dijeron, vete a estudiar, que nosotros ya nos arreglaremos como podamos». Y apareció en la vida del joven Herminio la rama hortofrutícola de la Escuela de Capacitación Agraria... «y ahí quedé enganchado, para siempre». Tanto que después sacó la carrera de Ingeniería Agrícola a pesar de que «mi formación en matemáticas era bastante deficiente, pero a base de codos siempre es posible... y lo fue».
En la carrera aparece un nombre, Azurmendi, un profesor vasco al que acudió cuando quiso poner en marcha su sueño de fabricar sidra ‘asturiana’ en León. «Fui a verlo para que me aconsejara y me lo puso claro:patrón franco, que tienes manzanas para 50 años». Yexplica Herminio que ese patrón franco es que no son árboles clonados, que es lo que hace la mayoría, yo los siembro con semillas y voy injertando...
Era 1968 , tenía 343 manzanos y arrancó una aventura que, recuerda con una sonrisa:«Cuando comencé me decía todo el mundo que estaba loco, que la sidra fuera de Asturias es imposible...».
- ¿Y ahora?
- Pues resulta que no era imposible, incluso me han dado unos cuantos premios;para un proceso tan artesanal como el que yo hago es importante el reconocimiento, aunque lo que más valoro es cómo disfruto yo.
- ¿Hay más como Herminio?
- En León, sigo yo solo.