Bernardita, entre sus conocidos de Oteruelo y El Ferral; o Mari Carmen, en su extensa vida laboral, es un torrente de palabras y recuerdos porque te quiere contar tantas cosas que se le agolpan. “Necesitaría un libro para contarlo todo, muchas amigas me lo dicen, con todo lo que has pasado deberías escribir una biografía...”.
A buen seguro que sí. Y en estos tiempos en los que veinteañeros que no han hecho gran cosa en la vida ya publican su biografía, Bernardita se conforma con extraer de su memoria un puñado de esos recuerdos que arrancan hace 83 años en su Oteruelo natal, donde pasó los primeros años de su vida. “Me quedé huérfana de madre siendo una niña, con tan solo cinco años, apenas tengo recuerdos de mi pobre madre...”. Y poco tiempo después, con 7 años, se fueron a vivir a El Ferral, donde su padre se casó nuevamente.
A Bernardita, toda vitalidad aún hoy, se le nota en sus ojos el dolor de algunos recuerdos, se le entristecen al recordar que la muerte estuvo demasiado presente en los primeros años de su vida. “Después de la muerte de mi madre llegó la de mi hermano Toñín, todavía un niño, que le explotó un volador de las fiestas de El Ferral y cuando tenía 17 años perdí a mi padre, que era ferroviario y lo mató un tren en León”.
Y en medio comenzó su vida laboral. Recuerda cómo con 12 años ya iba con las vacas al monte, ella sola, y debía buscar “los mejores pastos pues si venía para casa y daban poca leche, me reñían”. También trabajó plantando pinos, en un matadero de pollos y cerdos, en un restaurante... hasta que “con la muerte de mi padre tuve la posibilidad de entrar en Renfe y ahí ya estuve hasta mi jubilación, muy bien, para el servicio de los jefes, que me querían mucho porque siempre muy trabajadora”. Tanto que durante mucho tiempo trabajó en Renfe y en el restaurante, “en uno por la mañana y en otro por la tarde”. Y orgullosa de haberlo hecho, de muchos problemas en los pies, varias operaciones que la llevaron a una prejubilación que no quiso y volvió a trabajar... “Por lo que no trabajé no voy a tener pena”.