Los personajes del tío Ful: Álvaro, del bar La Gitana

Con 14 años empezó a trabajar, después cogió La Gitana y ahora echa cuentas cuando se acaba de jubilar: "44 años en el bar, a 16 o 18 horas diarias... digo yo que ya está bien"

Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza
21/10/2023
 Actualizado a 08/02/2024
https://youtu.be/siS6OCAdPjY

Como todos los recién jubilados tiene que aguantar el comentario tradicional: «Ahora no sabrás qué hacer».

Se ríe. «Lo que no tengo es tiempo para todo. Levantarme, ir hasta Almuzara, comer donde Gerardo en Cármenes, subir mucho a Correcillas, mi pueblo; cazar, pescar, tomar unos vinos con los amigos por El Riaño o El Pájaro, al Húmedo casi no me atrevo a ir porque no me dejan salir... me faltan horas en el día».

Es Álvaro uno de esos clásicos de la hostelería leonesa, media vida en La Gitana pero comenzó mucho antes en un lugar donde comenzaron muchos, el Conde Luna. «Tenía 14 años y a currar al hotel. Vivíamos en Serrilla porque mi padre trabajaba en la mina, en Bardalla; y a los 14 años había dos opciones: la mina o para León. Mi madre, como todas las madres, dijo que la mina no; y como en el Conde Luna tenía un tío en la cocina y ya estaba mi hermano Braulio... para allá que fui, pero empecé en la pastelería». 

"Nos juntábamos todos los días Fernando el del Besugo, Porreto el del Racimo, Miche, Valdivia ‘el charla’... a jugar a los chinos la ronda de vinos"

Pasó por esa gran escuela, aprendió mucho y después se fue a la Costa Brava (Cadaqués), regresó y estuvo en Casa Pozo, después cogió con su hermano La Venatoria... «y nos salió posibilidad de  La Gitana, que llevaba cinco años cerrada. Creímos que hacíamos unas obras de nada y a vender cafés, pero aquello estaba muy anticuado, la cocina era una ‘bilbaína’ de aquellas, humedades... nos metimos en una obra terrible y como no podíamos esperar pues empezamos sin permiso».

Está agradecido Álvaro de que Morano entendió su situación y aquello se arregló pero lo que vino después fue trabajo y trabajo. «44 años allí y no sabes lo que es la hostelería, sobre todo si eres el dueño, 16 ó 18 horas diarias era lo normal, así que echa cuentas y me dices si me he ganado tumbarme un poco a la bartola».

Y recuerda sus tertulias y vinos con los clásicos del Húmedo, con interminables partidas a los chinos a ver quién pagaba. «Estaba Fernando el del Besugo, Carlos Valdivia el charlatán, Miche, Santos el de La Canasta, El Porreto (Manolo)  del Racimo... nos juntábamos todos los días». 

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