Los personajes del tío Ful: Alicia, monitora de saltos

Ha tenido la suerte y el tesón de hacer de su pasión, los caballos, su vida / Alicia trasmite la felicidad de enseñar a montar y, sobre todo, de su diálogo con ellos

28/06/2025
 Actualizado a 28/06/2025
https://youtu.be/DeqIazHEvPA

Hay entrevistas que nacen solas, de la necesidad de contar lo que estás viendo. Y lo que estábamos viendo era a una joven amazona, Alicia, enseñando a saltar a varios niños en el Centro Ecuestre Caminando con Caballos, en Sanfelismo. Trasmitía felicidad, buen rollo con alumnos y caballos y la sonrisa permanente de quien hace lo que le gusta y lo hacen con pasión, con mucha pasión. 

- ¿Y si te hacemos una entrevista sobre tu trabajo, los caballos, los saltos...?
- Perfecto.

- ¿No quieres preparar nada?
- Si vamos a hablar de caballos no lo necesito porque os voy a contar lo que hago y, sobre todo, lo que siento. 

Y viaja Alicia al inicio de todo; a cuando «con nueve años comencé a montar a caballo; pero la pasión por ellos ya era anterior pues mis padres siempre me cuentan que les llamó mucho la atención que yo, con tres años, no les pedía a los reyes juguetes, ni nada, yo quería un caballo. Primero me lo traían de juguete y me engañaban diciendo que no quedaban de verdad, pero a los nueve años ya no podían conmigo. Me llevaron a montar en una hípica de mi pueblo, Vilecha, y ya no me pudieron quitar esta pasión».

"Si llego triste el caballo me anima, pero si me ve feliz pasa de mí"

Y así lleva ocho años trabajando en Caminando con caballos, trasmitiendo la felicidad que refleja su rostro y la pasión de quien hace lo que le gusta. «Me gusta enseñar a montar, pero lo que más me gusta es enseñar la pasión por los caballos, especialmente cuando vienen los niños, para que les atrape».

Y habla Alicia de una simbiosis que va más allá de lo que puede ser montar o saltar, enseñar en el centro... «Es difícil de explicar, lo tienes que sentir. Por ejemplo, yo llego a la cuadra y mi caballo sabe perfectamente cómo estoy. Si estoy triste se pone a mi lado, no se separa, me acaricia; pero si me ve contenta pasa de mí, como diciendo no necesita nada. Y el resto pues te saludan, te piden chuches, protestan si pasas de largo golpeando con las patas...». Los mundos de Alicia... y sus caballos.

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