Para Agustín convivir con los rebaños, subir y bajar de los puertos al Páramo o la Ribera, enseñar a los careas y los mastines formaron parte de su vida diaria y así nació otra pasión suya, los perros, especialmente los mastines. "Se podría decir que nace como agradecimiento pues yo puedo decir que no he tenido grandes problemas con el lobo porque siempre he tenido excelentes mastines".
Tan excelentes que varios de ellos fueron campeones de España, ganaron numerosos concursos en diferentes provincias y ni recuerda las veces que lo hizo en la fiesta del Pastor de Barrios de Luna. "Era una pasión, tenía mano para ellos, para los cruces, investigarlos... y estoy orgulloso de los perros y, porqué no decirlo, fueron un excelente complementoa la economía familiar. Te diría más, hubo un tiempo en el que era más rentable tener cuatro buenos mastines que un rebaño de ovejas".
Tiene muchas anécdotas, como uno por el que "unos holandeses me pagaban una cantidad exagerada" pero el llanto de su hija por perderlo le hizo dejarlo en casa, que le vendió algunos a la cuadrilla de José Tomás y una queja por los derroteros que ha tomado la cría de mastinespor los concursos: "No puedo entender que se engorde a los mastines de manera exagerada, no es natural ¿tú conoces a algún atleta que lo engorden por engordar? Esos mastines en un rebaño mueren de un infarto".
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