Una noche de Jueves Santo, a finales de la década de 1630 o principios de la siguiente, una niña que veía una procesión por las inmediaciones de la catedral fue arrastrada por el paso de Cristo con la Cruz a cuestas al alargarse la cuerda que llevaba al cuello –era tan corta que no llegaba al suelo– de forma milagrosa. Esa niña, sor Juana María de San Agustín, llegaría a ser abadesa del convento de la Santa Cruz de las Clarisas de la capital leonesa (vid. LNC Cofrade, n.º 90, 20 de abril de 2024, p. 4).
Precisamente con motivo del cuarto centenario de la fundación del cenobio, en la Procesión de los Pasos de 2005, el Nazareno llevó el ‘cordón del milagro’. Y, a partir de entonces, las monjas le cantan al pasar por su puerta el Viernes Santo.
En 2006, aún en el marco de la conmemoración de la efeméride y, a su vez, en tiempo de preparativos del Congreso de Nacional de Cofradías de Medinaceli que organizaría el Silencio al año siguiente, el Dainos fue trasladado en la mañana del Domingo de Pasión, 2 de abril, desde San Francisco a las Clarisas, en cuya capilla permaneció hasta que regresó en la noche del Viernes de Dolores, 7 de abril –que, por la hora, era ya Sábado de Pasión–, llevando el cordón del milagro.
Diez años después, en 2016, entonces con motivo del 25.º aniversario de la Cofradía del Silencio, el Dainos fue trasladado de nuevo a las Clarisas, también del Domingo de Pasión, 13 de marzo, al Viernes de Dolores, día 18; y, de nuevo, una década después –mera casualidad; no hay periodicidad fijada–, en 2026, la imagen regresará al convento, en esta ocasión por el 800.º aniversario de la muerte de san Francisco de Asís, y siguiendo el mismo esquema, cuyo protocolo –que no deja aspecto alguno al azar– está establecido en el Libro de Encargo de la penitencial.
Así, mañana –Domingo de Pasión–, a las ocho de la mañana, se trasladará el Dainos, en ambiente festivo, desde San Francisco a las Clarisas, en cuya capilla permanecerá al culto. Tras la eucaristía de las 10:00 horas, toda la familia franciscana –Capuchinos, Clarisas, Orden Franciscana Seglar y Cofradía del Silencio– está llamada a celebrar el Domingo Tortillero –de hacer las tortillas se encargan las monjas– en el convento.
Y, en la noche del Viernes de Dolores, recogida ya la Virgen del Mercado, arrancará el Dainos desde las Clarisas de vuelta a San Francisco.