LNC Cofrade: Cuaresma

Tiempo ordenado a la preparación de la celebración de la Pascua

21/02/2026
 Actualizado a 21/02/2026
| MIGUEL LESCÚN
| MIGUEL LESCÚN

El pasado 18 de febrero, Miércoles de Ceniza, daba comienzo una nueva Cuaresma, tiempo fuerte del año litúrgico –de mayor intensidad espiritual– y esperado de manera especial, si cabe, por el mundo cofrade, al culminar con la Semana Santa y preceder al Triduo Pascual, a la Resurrección de Cristo, centro de nuestra fe.

«El tiempo de Cuaresma está ordenado a la preparación de la celebración de la Pascua» –así se establece en las ‘Normas Universales sobre el Año Litúrgico y el Calendario’–, «que va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor exclusive». Los primeros días de la Semana Santa, pues, forman parte de la Cuaresma.

Por otra parte, para la Iglesia, cada semana comienza el domingo –no el lunes–; y por eso, por ejemplo, el sábado de la primera semana de Cuaresma es hoy, y no el pasado, al que nos referimos como ‘Sábado después de Ceniza’.

La conformación de este tiempo es el resultado de un proceso complejo a lo largo de la historia, que no sabemos cómo surge, si bien –así lo apunta el célebre liturgista Mario Righetti en su ‘Historia de la Liturgia’–, «la práctica de una observancia preparatoria a la fecha de la Pascua comienza a abrirse camino en la Iglesia al menos desde la mitad del siglo II».

La imposición de la ceniza que marca el comienzo de la Cuaresma nos invita a la conversión en este tiempo de reconciliación, con sentido de renovación bautismal y penitencia, en el que cobra especial importancia la Palabra de Dios y para el que contamos con tres ‘armas’: oración, ayuno y limosna; y al que la piedad popular ha aportado expresiones de devoción a Cristo crucificado, o prácticas como el Via Crucis. Y llega a su fin tras la ‘misa crismal’ que tradicionalmente se celebra en la mañana del Jueves Santo –aunque, por motivos pastorales, en León se adelante al Miércoles–, en la que se consagra el Santo Crisma y se bendicen el óleo de los enfermos y el de los catecúmenos.

Asimismo, debido a su carácter penitencial, la Iglesia establece que el Miércoles de Ceniza, como también el Viernes Santo, sea día de ayuno –una comida fuerte y dos ligeras– y abstinencia de comer carne; y esta última, también todos los viernes de Cuaresma, además del Viernes Santo; siendo preceptivo, salvo excepciones, para quienes tengan entre 18 y 59 años en el caso del ayuno, y para todos los mayores de 14, en el de la abstinencia.

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