Una agente de Policía Local estuvo 30 horas en posesión del arma

Raquel Gago entregó el revólver en la tarde del día siguiente al asesinato

D.L. Mirantes
17/01/2016
 Actualizado a 19/09/2019
Mientras intenta colocar una bicicleta en los asientos traseros de su coche, Raquel Gago se percata de que hay una bandolera negra que no reconoce como suya. Es martes por la tarde y su amiga Triana y la madre de ésta están detenidas por el asesinato de Isabel Carrasco. Ninguna de las tres había visto a las otras desde la tarde anterior, hasta que "por humanidad" los investigadores de refuerzo llegados desde Burgos permiten un encuentro: el de la madre y la hija. Pero antes de verse, con la tensión rebajada. Montserrat come un bocadillo en compañía de los policías que se apiadaron de ella.

Los investigadores, que tienen bien abiertas las orejas, lo escuchan todo y se les abren también los ojos: hay un tercer implicado El encuentro se produce y tras abrazarse, cuando las televisiones, las radios y las redes sociales hierven al calor del crimen de León, Triana suplica entre dientes a su madre que no les diga quien tiene el arma, que es Policía Local. Los investigadores, que tienen bien abiertas las orejas, lo escuchan todo y se les abren también los ojos: hay un tercer implicado. El nuevo interrogante tarda apenas unos minutos en tener su respuesta. Un cuarto de hora más los teléfonos de la comisaría comienzan a sonar: el arma estaba en el coche de de policía local Raquel Gago.

El operativo, incluidos los policías de Burgos, se desplaza al registro de la casa de la agente de 41 años. No se encuentra nada y tras su declaraciónen sede policial queda en libertad. La decisión tarda tres días en revestirse, el viernes, tras declarar ante la jueza, Gago entra en prisión, donde permanece durante ocho meses.

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