También dijo que los procedimientos se llevaban a cabo bajo la coordinación y control de las instancias autonómicas de la Agencia Tributaria, aunque reconoció que no puede conocer el origen de alguna de las órdenes de trabajo que pueda haber recibido.
“No puede pensarse que se hace a un contribuyente al que venga mejor”, detalló. Él fue también quien tuvo conocimiento de una comprobación del impuesto de matriculación del vehículo que Triana adquirió en Alemania y cuyo auto estimatorio se dictó en 2009, según la acusada por mediación de la víctima.
El jefe del Servicio de Gestión Tributaria que firmó una solicitud de devolución parte de la liquidación del IVA hecha a Triana también siguió un requerimiento sobre la Declaración de la Renta de 2010 que se le hizo a la acusada. En su comparecencia, también negó que existiera una persecución a Triana o que alguien le hubiera ordenado hacerlo. En concreto, aludió a otro requerimiento que se le hizo, seleccionada aleatoriamente, en base a determinados parámetros y añadió que sus actuaciones respondían a órdenes de instancias superiores y que daba por hecho su "limpieza" por el uso de métodos informáticos. Él sí conocía a la víctima desde la década de los 80 pero “jamás” contactó con él para que perjudicase los intereses de la acusada.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.