Además, se refirió a las dos peritos forenses que la analizaron -también a su madre- y de las que dijo que fueron “especialmente bordes y además insistían muchísimo en las preguntas del sumario y de las armas”.
Por otra parte, dijo sentir “mucha pena” por las personas que considera que le han fallado y lamentó “haber tenido que escuchar a muchos testigos que han venido a decir mentiras, que no se acordaban de sucesos que pasaron, que casi no me conocían y otros que han desparecido o no han querido venir... están ausentes”. Su madre, Montserrat González, renunció a hacer uso del turno de intervención.
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