No obstante, la última vez que se pudo ver a la acusada lejos de su celda de la cárcel de Mansilla fue el 15 de junio del pasado año, cuando dejó Villahierro para acudir a una consulta de dentista en la capital leonesa. Entonces la reo ocultó las manos bajo un fular, previsiblemente, para que las cámaras no pudieran captar su imagen esposada.
Más allá de las imágenes del juicio que, a buen seguro, tendrán más recorrido, en el escrito de defensa de Montserrat González, la representación legal ya reconocía que existe un delito de asesinato, aunque solicita la aplicación de la eximente incompleta de trastorno mental, por lo que solicita una pena de ocho años, seis meses y un día de prisión además de no aproximarse a la hija de la fallecida y la pareja sentimental de Carrasco en 25 años.
En este sentido, cabe recordar que la principal conclusión del informe psiquiátrico sobre González advertía de un «trastorno de ideas delirantes (tipo persecutorio». Sin embargo, pese al trastorno las acusaciones no tienen dudas acerca de la imputabilidad de la autora confesa del crimen en la que, según los peritos, tampoco hay ni arrepentimiento ni remordimiento.
Por otra parte, la defensa también asume un delito de tenencia ilícita de armas por el que pide un año de cárcel con la misma eximente.
Con todo ello, en su estrategiaMontserrat González podría intentar responder solo a las preguntas de su defensa, a cargo de José Ramón García García, un abogado con experiencia en grandes causas como el caso Brouard, el caso ‘Arny’ o el de la SGAE representando a Ramocín. No obstante, responder a todas reforzaría la idea de colaboración.
Cabe recordar que en las diligencias previas rechazadas por la jueza se reclamaba que se decretase la nulidad de las declaraciones prestadas por Montserrat González y Triana Martínez en la Comisaría de Policía y ante el Juzgado de Instrucción por considerar que las acusadas desoyeron la indicación de su abogado de no prestar declaración por haber sido engañadas por los agentes policiales de refuerzo llegados de Burgos.
La magistrada consideró entonces que «no están acreditadas tales maniobras, que solo constan en las propias manifestaciones de las acusadas, pero que carecen de todo contraste en datos objetivos» y destacó también que dichas declaraciones carecen de valor probatorio.
La confesión de Montserrat González se produjo horas después, por la noche, de los hechos. Reconoció haberla matado por «inquina personal» al considerar que la presidenta del PP y de la Diputación había llevado a cabo una persecución sobre su hija que truncó su carrera profesional y política.
La Fiscalía considera que el crimen podría haber sido «perfecto» de no cruzarse en su camino el citado policía.
En cuanto a la parte práctica de esta primera sesión, se prevé que la declaración de Montserrat González será larga y, de forma excepcional, la sesión se podría alargar hasta entrada la tarde.
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