Descartan que sufriera un trastorno de ideas delirantes en el momento de cometer el asesinato Asimismo, consideran que concurre el agravante de disfraz ya que usó determinadas prendas, concretamente una parka verde militar, una gorra con visera, guantes, gafas de sol y un pañuelo grande que le tapaba la boca y la nariz, con el fin de que no pudiera ser reconocida.
No creen, en cambio, que sufriera un trastorno de ideas delirante que le afectara a la hora de cometer el asesinato. Y además la mató, entienden, por las decisiones que la víctima había tomado en el ejercicio de su cargo como presidenta de la Diputación, por lo que consideran probado la concurrencia del asesinato en concurso ideal con un delito de atentado a la autoridad, como pedían las acusaciones. El fiscal reiteraba su petición de penas una vez escuchado el veredicto: 19 años de cárcel por asesinato y atentado a la autoridad, y tres años por tenencia ilícita de armas.
Su abogado defensor, José Ramón García, que ya avanzó que la decisión será recurrida en el Tribunal Supremo, solicitó las menores penas posibles para sus dos defendidas, madre e hija: 17 años y seis meses por asesinato y atentado, y dos por tenencia ilícita de armas. Y argumentó que el atenuante de reparación del daño compensa el agravante de disfraz.
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