"Han abatido a tiros a Isabel Carrasco"

Del café entre amigas al crimen que hizo estremecerse a toda una capital de provincia

D.L. Mirantes
17/01/2016
 Actualizado a 18/09/2019
Una par de sábanas ocultan los restos mortales de Isabel Carrasco tras haber sido asesinada en mitad de una pasarela sobre el Bernesga. | MAURICIO PEÑA
Una par de sábanas ocultan los restos mortales de Isabel Carrasco tras haber sido asesinada en mitad de una pasarela sobre el Bernesga. | MAURICIO PEÑA
El lunes 12 de mayo de 2014, después de comer, las amigas Triana Martínez, ingeniera de Telecomunicaciones, y Raquel Gago, agente de Policía Local, toman café en compañía de Montserrat González, la madre de Triana. Unos minutos más tarde, a las 17:30 horas, en soledad, en mitad de una tarde primaveral y de la pasarela peatonal sobre el Bernesga que une La Condesa con el paseo Salamanca, Montserrat González descerraja un tiro por la espalda y luego remata con otros dos disparos a la presidenta de la Diputación Provincial y del PP leonés, Isabel Carrasco.

Esta vez sí, la asesina, que la ya lo había intentado sin suerte otras veces, cumple su propósito. Se da media vuelta y mientras vuelve sobre sus pasos llama por teléfono a su hija, la que había sufrido la "persecución" de su víctima, a la que acusaba de haber destrozado la carrera profesional y política de Triana desde la tarde de enero de 2010 cuando, como declarara Triana, se negó a mantener relaciones sexuales con la finada.

Tras la llamada, madre e hija se reúnen en el pasaje que comunica la plaza de Colón con Gran Vía de San Marcos. Cuando sale del pasaje, Montserrat González ya no viste la parca verde ni el pañuelo azul que le tapaba media cara, ni lleva consigo el bolso negro donde guardó el revolver con el que mató a Isabel Carrasco.

El bolso lo tiene ahora su hija que por dos veces trata de hablar con su amiga Raquel Gago El bolso lo tiene ahora su hija que por dos veces trata de hablar con su amiga Raquel Gago. La llama desde un móvil con una tarjeta prepago que le regaló un amigo que trabaja en Alemania. Le compró el teléfono dos años antes para levantarle la moral en una tarde en que la vio "abatida". Gago que se encuentra en la calle Lucas de Tuy no reconoce el número pero descuelga. La llamada dura 17 segundos, pero no es la única. Minutos más tarde, recibe otra llamada de medio minuto procedente del mismo número. Entre medias, Gago hace tiempo hasta que abriera una tienda de manualidades de Sampiro. La ve un agente de la ORA que la saluda y conversa con ella unos segundos hasta que aparece Triana, que deja el bolso con el arma en la parte de atrás del coche antes de dejar también a su amiga para ir "a comprar fruta".

Pero los pasos de Triana no se dirigen a ninguna frutería. Enfrente de la sede de los sindicatos, en otro coche, un Mercedes biplaza de color gris, espera Montserrat González. Fuera del coche, un policía jubilado que la había visto detonar el revolver en la pasarela y que la siguió cuando emprendía la huida espera también. A la Policía.

Madre e hija son retenidas y las afiladas navajas de los policías rajan los lujosos asientos del Mercedes en busca de cualquier prueba Los agentes llegan antes que Triana, que aparece cuando la detención ya está en curso. Madre e hija son retenidas y las afiladas navajas de los policías rajan los lujosos asientos del Mercedes en busca de cualquier prueba. Montserrat y Triana advierten a la autoridad de que son la mujer y la hija del inspector jefe de la Policía Nacional en Astorga, que ajeno a los hechos pasea por la capital maragata.

Los peatones no se explican lo que está pasando y en las ventanas de los edificios cercanos afloran los curiosos. El rumor comienza a correr y en minutos la ciudad se estremece. "Han abatido a tiros a Isabel Carrasco en la pasarela del Bernesga".
Lo más leído