Además, el médico detalló que Triana padece un trastorno de dependencia leve de la personalidad respecto a su madre, una dependencia “no sana” que hizo que no se planteara buscar trabajo fuera de León, lo que supone una decisión “objetivamente absurda”, según dijo, dada su formación y experiencia.
La acusada contó a los psiquiatras que en ocasiones intenta “desactivar” a la madre, pero su relación es tan estrecha que no le hace frente y se somete a ella, más allá de la sumisión normal que pueden tener los hijos hacia los padres; es decir, no tiene capacidad de crítica sobre las decisiones de Montserrat González pero sin llegar a algo patológico.
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