Ese disparo, apuntando al tronco, señaló Ignacio Alija en una detallada explicación, tenía muchas posibilidades de lesionar órganos importantes. Ese impacto en la región baja de la espalda provocó un hemotórax masivo con un sangrado “importantísimo” de unos dos litros y lesionó la médula espinal, penetrando a continuación en la cara posterior del corazón.
Con la víctima aún consciente y realizando algún movimiento, se produjo el segundo disparo, que impactó en la mandíbula y respetando los elementos importantes del cuello, no habría provocado el fallecimiento. Sí lo habría hecho, por sí mismo, el tercero, efectuado en la parte posterior de la cabeza y que tuvo “terribles efectos y destrozos” en el cerebro. La agonía de Carrasco concluyó diez minutos después del primer disparo, a las 17.25, hora de la muerte según el informe forense.
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