Ya lo dice el Informe Pisa, los datos de comprensión lectora cada día están más bajos. Sin ir más lejos, hay está el perro aparcado al lado del cartel de ‘Prohibido aparcar perros’. Menos mal que los municipales andarían ocupados en las cosas de San Froilán si no el lío de ladridos y boletines de denuncia iban a ser de los que salen en el Parte.
Viene de lejos. Todavía recordarán en las dependencias leonesas de la Junta –si es que no lo mandaron directamente a Valladolid y allí está varado en el sobre de ‘las cosas de los de León– el documentado recurso que presentó un ganadero con ovejas en el alto Torío cuando le comieron varias los lobos y no había forma de cobrar algo por el estropicio. Hasta que le enviaron una respuesta señalando que si llega a ser veinte metros más arriba, del otro lado de los carteles de Reserva Regional, no habría ningún problema.
Pero el ganadero –que ya se sabe que los pastores razonan mucho porque tienen tiempo para pensar– les argumentó de forma contundente: «Todo lo que me dicen lo entiendo. Y hasta no me aparto que puede ser razonable, pero el problema es que las ovejas no saben leer para colocarse del lado de allá del cartel cuando ven venir al lobo».
Cómo vamos a salir bien parados en el Pisa, si ni las ovejas saben leer.
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