Hay modas o aprovechados que las imponen –lo que ahora llaman tendencia– que no tienen nada de moda, ni de tendencia, ni de ética, ni de valentía y sí mucha cobardía y pasar del compromiso propio de tu condición.
Dicen la RAE y la Fundeu y no sé cuántos organismos más que una rueda de prensa «es un acto de índole informativo en el que quien la ofrece permite interactuar cara a cara con los periodistas». Por ello, cuando el que ‘la ofrece’ –en el 90 % de los casos políticos– dice al empezar que «se trata de una rueda de prensa sin preguntas... le está dando tantas patadas al oficio, al a la Academia y la razón como Belén Esteban al diccionario».
Y, como regalo para la cita, convierte a los periodistas en simples grabadoras con cara y gesto de desencanto.
¿Porqué le llaman rueda de prensa a aquella cita en la que nadie ejerce de prensa? ¿Porqué no una concentración de grabadoras? Y, a poder ser, que nadie haga la gracia de «sácales unos pinchos».
Por ello, la imagen lo dice todo, no hacen falta mayores explicaciones, ahí le ponemos los micros «y usted dirá»... Si le apetece.