En León somos muy dados a lo de viajar al baúl. Que la terminal del no sé qué del aeropuerto no va –bueno, sí va pero para Valladolid, como todo– pues nada, le ponemos el nombre de Doña Urraca al parque del Cid y la guerra ha terminado, que decía Patascortas. Que los peajes de Astorga y Asturias no desaparecen, pues le ponemos el nombre de Urraca I a la estación de autobuses e igual Martiniano no le tiene que echar gasolina a las balas blancas. Que el Inteco y hasta los polis que pegan crece, pero en Valladolid, pues vamos a recordar a esos castellanos que la Cuna del Parlamentarismo somos nosotros... pero el Parlamento lo tienen ellos...
En fin, se podría seguir, pero ahora que se va consumando el descenso de la nuestra Cultu, con el trabajo que nos había costado, pues igual la táctica ahora es recordar a los aficionados que en 1955, la mayoría ni había nacido, que jugó en Primera División y hasta estaba César, El Divino Calvo, allí; y que en los setenta, bien lo sabe Fernando Rubio, salíamos en los póster en color del As, que era como estar en los cromos.
Más o menos que eran los Urraca I de nuestra Cultu. De ilusiones...