Aveces somos una potencia en aquello que ignoramos; todos somos más dados a lamentar lo que nos falta. O lo que nos quitan. O lo que no nos traen que, también es verdad, no es poco; por más que hoy nos hayan dicho que vuelve el Emperador «y está todo pago», como decían los ricos cuando entraban en las cantinas vacías. «Que uno no es rico por andar haciendo el tonto con el dinero», decía Miguelín ‘El mejicano’.
Y así, entre los valores olvidados o los emprendedores de las sombras, puedes encontrar en cualquier rincón de la provincia, la Sobarriba por ejemplo, unos criadores de rapaces (aves) por las que se pegan los jeques o se lucen en las demostraciones de cetrería cuando tu abres displicentemente las piernas y ellas caminan por el túnel que construyes como si fuera una pasarela.
- Tranquilos todos, que yo paso.