Son madreñas, nada más

La última de La Nueva Crónica

20/02/2026
 Actualizado a 20/02/2026
| SAÚL ARÉN
| SAÚL ARÉN

Primero se empeñaron en mirarte por encima del hombro cuando subían la mirada después de verte calzado con madreñas. Y si coronabas la cabeza con boina entonces ya provocabas la sonrisa de la superioridad intelectual y, sobre todo, estética. Lo que a unos pocos kilómetros son señas de identidad aquí querían que fuera símbolo de paletería (en quien así mira, por cierto, más que en quien las calza).

¿Nadie piensa que para el barrizal de las calles sin asfaltar con las que condenaron a tantos pueblos no hay solución más práctica?, ¿nadie repara en la calidez barata de las zapatillas de felpa que también calza quien lleva madreñas?, ¿nadie piensa en el respeto a esa madre que tenía el pasillo impecable y llenábamos de tierra al entrar en casa, lo que evitas dejando las madreñas en el primero de los escalones de acceso?, ¿nadie cree en el ande yo caliente?, ¿nadie defiende también esta libertad en la forma de estar y vestir en el mundo?

Yo he visto a impecables sindicalistas en Consejos de Administración con unos zapatos cuyo precios da para comprar no un par de madreñas sino una fábrica traicionar a los obreros de la entidad años y años... Señal evidente de que los zapatos solo son zapatos y las madreñas solo quieren ser madreñas. 

Ahora se reivindican las madreñas un día, de vez en cuando, se comprueba que para los pavimentos que salpican de nuestras plazas también son prácticas, aislantes y calientes. Pero a la mañana siguiente ya nadie camina en madreñas por la ciudad, se han cerrado casi todos los viejos comercios que las vendían. 

Y hacen bien en no calzarlas, igual de bien que si las llevaran ¿También en esto nos tenemos que meter? Son solo madreñas, nada más. Y nada menos. 

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