Dicen —al menos eso parece escuchando los telediarios— que hay un debate en Madrid y hasta en los parlamentos regionales, incluso han hecho el esfuerzo de encontrarle un nombre, que es lo que más les gusta, y se les llena la boca con el «problema habitacional»...
«A su puta bola», dicen los chavales que buscan un piso por los barrios y les meten unos sablazos que les dejan temblando.
Verás por el centro de las ciudades camiones de mudanza, grúas que arreglan tejados... verás por los barrios como los currantes y los estudiantes van trasladando sus cosas en pequeñas furgonetas, los maleteros de los coches de los colegas o, en la mayoría de los casos, a cuestas, viaje a viaje.
Verás por las noches quien busca al lado de los contenedores estanterías que a otros no les sirven, o no les entran en casa, mesas de estudio que les hacen un avío, hay que buscarse la vida, ser estudiante es una carrera de obstáculos en la que lo más fácil son las matemáticas. Y el origen, la solución habitacional, sigue siendo una expresión hueca.