Mira que soy enemigo de los manuales de autoayuda, la ayuda hay que pedírsela al vecino, y los manuales de frases hechas que te permiten barnizarte de saberes y cultura que no está claro que tengan fondo de verdad.
Pero reconozco que hay una contra la que no hay más remedio que rendirse. «La verdadera patria del hombre es la infancia». Tal vez influya que el padre de la misma se llamara René Karl Wilhelm Johann Josef Maria, que parece nombre pensado para una esquela del ABC que ponga entre paréntesis Rilke, pero la idea me resulta tan incuestionable como que el viaje que más billetes vende cada año lleva destino a la infancia.
No es solo la patria, es el territorio donde hasta las vidas más duras afirman haber sido felices, busca en las biografías la frase pasó una infancia feliz... y verás que tal vez no haya motivos para utilizarla, pero allí está.
Por eso es un viaje ilusionante el que lleva a los adultos a los días de la niñez en una casa donde viven miles de figuras de playmobil que te permiten soñar con la granja que no tuviste, ser princesa sin necesidad de protocolos, llenar la magia la habitación del bebé sin ser madre...
Y si además está en ese pueblo fascinante de Lago de Babia donde habita el mundo de colores que lleva a sus obras el artista y mago Manolo Sierra convendrás conmigo que hay frases que se salvan de la quema.