Pocas imágenes sugieren tantas historias en nuestros pueblos y sus gentes como un viejo televisor en blanco y negro; por muy arrumbado que esté en el desván de los olvidos siempre hay alguien que no se atreve a perpetuar el ‘televisionicidio’ pues lo que realmente está tirando es un libro de memorias; algunas historias cargadas de gracia. Como cuando en los pueblos se lamentaban de que en las ciudades ya tenían televisores en color e inventaron unos plásticos transparentes de diferentes colores, que colocaban delante de la pantalla y acudíamos los chavales en masa «a ver la televisión en color de Nando el mago».
Todos los que ya tienen cierta edad recordarán, y te contarán, cuando llegó la primera televisión al pueblo. En La Mata de Curueño fue en el Tele Club y la estrenaron el día que el hombre llegó a la luna (el 20 de julio de 1969) y se reunió todo el pueblo en torno al mágico invento; menos un escéptico que se quedó en el exterior y se convirtió en el primer negacionista: «He estado toda la noche atento, que está el cielo claro como nunca, y a la luna no llegó nadie. Eso es un cuento de la tele».
En mi pueblo llegó al Bar de Eusebio y nos dejaba a los guajes de la escuela ver los sábados ‘Viaje al fondo del mar’; allí sí estábamos quietos, se lamentaba el maestro. Un sábado nos acompañó el pastor de la majada, que miraba sin salir de su asombro; y cuando le preguntamos si le había gustado la película preguntó: «¿Y por dónde le meten tanta agua?».
¡Cómo va a tirar Alvarito el del Córdoba esta joya de la historia!