¿Qué sería de los de la Caja?

La última de La Nueva Crónica

14/10/2026
 Actualizado a 14/10/2026
| FERNANDO OTERO
| FERNANDO OTERO

La vida nos atropella, que es tanto como decir que nos van engañando como las generaciones de las hojas, que diría el poeta Llamas.

Crecimos escuchando al más listo que teníamos a mano en la cosa de las finanzas, aquellos que llamábamos «el de la caja», que era como un doctorado en Oxford y Harvard juntos. Y el de la caja nos convenció de que lo más seguro para las perras era comprar un piso en León, para bajar por el invierno cuando se pusiera frío, o, en el peor de los casos, alquilárselo a uno del pueblo que mandara los hijos a la Universidad, gente de fiar, capaz de subir las escaleras sin ascensor. Que los compraban por los barrios, que Ordoño es quedaba para pasear los domingos y mirara escaparates. 

Primero desaparecieron los de ‘la caja’, unos porque se la cerraron y otros porque les cambiaron tantas veces de patronímico que nos perdimos en su trazabilidad: de León a Salamanca y Soria; de las ciudades a los ríos y los desterraron al Duero, que ya nos extrañaba porque ese río no pasa ni por Orzonaga, y de ahí para Andalucía, que nos lleva la pasta pero a cambio nos mandan unos que cantan saetas en las procesiones.

Y quedamos ‘a pré’.

Y los que tienen el piso (o varios, separado) en el centro, que siempre hubo clases, ahora pueden alquilar hasta los balcones a los turistas, para ver las procesiones, a los romanos, a sus majestades, hasta a Pollán sin portería detrás. 

Si naciste para martillo... amanece más temprano. 

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Archivado en
Lo más leído