Muy oportuno el cartel de "preguntar" pues es la mejor forma de enterarme de qué es ese ‘reborn’ que no se puede ni tocar.
Que vaya manía que nos entró por los nombres extraños (en cuanto que extraño debe venir de extranjero) cuando estamos borrando los nuestros. No encontrarás en la escuela rapaces que sepan lo que es el tentemozo del carro, los falampos de la nieve, el arrevol del cielo o los tontos de la viricundia que andan por las calles (fatos, por decirlo más corto) pero sí sabemos que al calzoncillo le llaman slip (¿a los marianos también, la verdad es que parece un pecado), al jersey sueter, que la dibura tiena l-casei imunitas (por millones) o que un cobertizo de aluminio en interesante se dice pérgola bioclimática. Cosas veredes.
Pues ahora a esas muñecas (¿qué tienen contra esta vieja palabra?) tan reales les llaman reborn, parecen tan de verdad que más que un juguete es un hijo y cuando se cae uno al río Pisuerga se forma un Cristo de padre y muy señor mío creyendo que es un ser vivo... Si fuera una de aquellas viejas muñecas de trapo con cuatro pelos m