¡Qué peligro el tío Fotero con una imagen en un cementerio! Y una foto a pie de nicho, más bien panteón.
Ante ella, se podría abrir la puerta del humor negro –¡uff, más peligro!– y ahora que se repiten las historias, de multimillonarios generalmente, que piden que los entierren con el móvil y la batería al 100 % por si acaso le diera por resucitar... que no se ha dado el caso pero a los ricos les cuesta morirse lo que no está escrito. Y por si acaso resucitan les dejan ahí la bicicleta para que puedan volver a casa.
Había un fraile leonés, de una poderosa familia, de los multimillonarios de tronío que lo explicaba muy bien cuando le preguntaban cómo un rico como él se había metido a fraile. «Te voy a decir la verdad, soy el hermano pequeño y ocurrió que a mis padres, como todos los ricos, les gustaba vivir a lo grande pero cuando fueron cumpliendo años resultó que también querían ir al cielo, a seguir viviendo bien y se empeñaron en que fuera fraile para rezar por ellos... y aquí estoy».
Aunque me temo que en su caso, por si resucitan, no iban a dejar una bicicleta, o sí; porque dejar un Rolls Royce solo por si acaso...