Si llamas a la puerta se asoma a la ventana y sin saber quién eres te dice «sube», mientras él sigue tocando la acordeón, como cada mañana antes del paseo, como cada tarde después de la siesta.
Si le llamas por teléfono, al fijo (para los guajes de hoy, no tiene wasap ni internet), lo coge, «dígame», y mantiene una larga conversación antes de preguntarte «¿quién eres» y después de explicarte que «está nevizo y frío»,. que hay que prender la cocina y atizar, preparar la comida y salir a dar un paseo, «por estirar un poco las piernas».
- ¿Cuántos años tienes?
- 97 hice, voy para 98.
Los viejos de antes, esos a los que si llamas anciano se mosquea y si le dices de la tercera edad se pone hecho un basilisco, para mostrar su optimismo siempre dicen para los que van, no de los que vienen.
Miguel ‘Sombrerín’, que vivió 110 años, cuando cumplió 105 le preguntaron «¿cuantos años tiene?».
- Yo calculo que seis o siete.
- Creo que no me ha entendido.
- Sí, perfectamente, el que no me entiendes eres tú, que esperas que te diga que tengo 105 años, pero no es verdad, esos 105 ya no los tengo, los he gastado. Seis o siete son los que pienso vivir.
Apunto estuvo. Se quedó en cinco.
Cuando subes a esta casa te acompañan gatos y perros, las viejas escaleras son de piedra, el arcón está lleno y en los varales están curando los chorizos, por el ventanuco entra el sol que alumbra la partitura, Firmo siempre llega gorra, sonríe, abraza la acordeón y cuando abres el agua te explica:«La pila tiene 400 años».
Si le preguntas «¿y tú?»responde, «yo la pila».
La pila tiene 400 años; ¿yo? la pila
La última de La Nueva Crónica
26/02/2026
Actualizado a
26/02/2026
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