Paco Morgado, el pastor al que llaman ‘El último trashumante’, siempre sorprende con sus certeras opiniones y visiones de diferentes temas, incluso más allá del pastoreo. Él lo explica con un razonamiento contundente: «Porque tengo tiempo para pensar y, después, no lo digo hasta que lo maduro».
Tiene tiempo. Me perdonarán Amancio el de Busdongo y hasta Florentino el de Madrid pero el verdadero millonario es Paco. Tiene tiempo, al resto, todo está montado para controlarlo. Para controlarnos.
Recuerdo al dueño de un antiguo periódico, ya desaparecido. Nos visitaba de vez en cuando para echar un discurso paternalista, le mosqueaba mucho que no llegáramos hasta las once de la mañana y siempre nos echaba el mismo mitin, tras recordarnos que había empezado con una bicicleta Orbea. «Me levanto a las cinco de la mañana y me he comprado un helicóptero para poder visitar todas las obras y empresas que tengo».
– Pobre hombre; se escuchó cuando a alguien le sonaron los pensamientos.
Por supuesto, se arruinó. Sus herederos creo que siguen en la cárcel.
Por eso me deja muy mal sabor de boca cuando salgo por la calleja y mi vecino Evelio me pregunta: «¿Para dónde vas con tanta prisa?».
Y necesito volver y sentarme a su lado cuando a los cinco segundos de pasar algo ya hay un tonto s ‘en redes’, ya lo sabe todo, opina de todo, insulta a todos ¿Dónde estás Paco?, que voy.
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