¿Muñecos o esqueletos?

La última de La Nueva Crónica

15/10/2025
 Actualizado a 15/10/2025
| FERNANDO OTERO
| FERNANDO OTERO

Dice mi tocayo Argüelles, seguramente el más grande de la literatura asturiana, que «el desván que todos vamos llenando poco a poco es la metáfora de la memoria» pero también reconoce lo complicado que es «saber abrir la puerta del desván, atreverse a entrar en él y arrancarle los recuerdos». 

Él lo cuenta como dios –o lo escribe como los ángeles por no descender de los habitantes de los cielos– en su última novela, que viene a ser un viaje al desván familiar con un título de los que invitan a viajar al interior, ‘El desván de las musas dormidas’, donde, por ejemplo, su padre guardaba celosamente un secreto que él descubrió siendo un niño.

¿Algo inconfesable?, ¿cadáveres en el armario?... pues no, eran las 32 matrículas de honor que había obtenido en sus estudios, desde geografía hasta arameo, pero que no le debían parecer importantes para desempeñar la que era su profesión: minero. 

Imagina, dentro de un par de décadas, el viaje a la memoria que vive en el desván de la fotografía ¿De qué historias tirará uno de esos muñecos que alguna vez nos han asustado cuando creímos ver caer a un niño al suelo con gran violencia en ese afán tan de nuestros tiempos de engañar a la realidad? ¿y ese esqueleto, me vas a hacer creer que alguien puede jugar con muñecas y esqueletos a la vez y no volverse loco en el intento?

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