¿Libertad sin ira?

La última de La Nueva Crónica

17/03/2026
 Actualizado a 17/03/2026
| FERNANDO OTERO
| FERNANDO OTERO

En aquella transición –santa para unos; demonio para otros, menos es cierto– todo se recibía con esperanza, con sueños de que llegaba lo que no habían tenido.

Hasta las canciones eran símbolos y, después de los cantautores que veían ‘tombar’ la estaca, llegaron las que abrazaban la gran palabra, libertad, que nada tenía que ver con esa que ahora roban aquellos que nada hicieron por allanarle el camino. La canción de la transición tenía un estribillo que se cantaba en mítines de todos los colores: «Porque hay libertad. / Sin ira, libertad, / Y si no la hay, sin duda, la habrá».

Y si como cantantes supieron hacerse un hueco. Como letristas, como profetas, no parece que los tiempos hayan querido bendecir sus versos. 

¿Sin ira? No parecen los actuales tiempos en los que se haya aparcado la ira, da igual en la calle que en el telediario o que en el telediario.

Otras veces toma la ira paredes de lugares tan visibles como el paso subterráneo de la variante ¿Es la solución taparlo? ¿Alguien ha pensado en taparles la boca a los parlamentarios que exhiben su ira cada vez que les encienden el micro o golpeando en su escaño? 

Tal vez fuera bueno predicar con el ejemplo; al menos, eso dicen. 

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