El gran Miguelín (se puede ser grande y menudo de cuerpo) ya rondaba los ochenta pero se ofrecía en las verbenas de las ‘fiestas de prao’ como «un fogoso dandy», sin reparar en edades y juventudes, lo que le llevaba de fracaso en fracaso, hasta la derrota final.
- ¿Pero tu qué esperabas?
- El intento no está penado; repetía como respuesta a su desvarío; convirtiendo la frase en una filosofía de vida ante la derrota, por no acudir al bélico lema de «la insistencia en los reveses dio la victoria a los cartagineses».
Ya anda la Cultural metida en los andurriales del intento no está penado (y no quiero esperar al resultado de Castellón por si la avería es más grave), y están empezando a recurrir a los espíritus. No es mala época, por cierto, cuando se acerca la procesión y la fe en Genarín pues fue a este santo al que recurrió la Cultural de cara a la mayor gloria de su historia, el repetido año en Primera División, el que hubo ajos, aguas benditas, conjuros, entrenadores... ¿y qué tal un delantero centro que meta goles? Dios y Natichu dirán... pero el intento no está penado.