Guiñapo y maleducado

La última de La Nueva Crónica

18/06/2026
 Actualizado a 18/06/2026
| SAÚL ARÉN
| SAÚL ARÉN

Ese muñeco que ahí ves, hecho un adefesio que nadie quiere ni mirar, cuando estaba en el escaparate de una tienda de moda –aquello de llamarlas boutique fue un gran salto hacia la modernidad– vestido con un traje impecable, con un pañuelín en el bolso superior y enseñando hasta la cadena de plata del reloj camino del chaleco, era la admiración de los viandantes, sobre todo en aquellos años que los jubilados de los pueblos entretenían el tiempo en la capital «mirando escaparates».

Por eso, lo que aquí parece un aviso a navegantes los modernos le llaman metáfora y hay que pensarlo.

Con este guiñapo nunca le hubiera ocurrido aquello que le pasó al paisano de Rodillazo que miraba escaparates por el barrio de San Mamés. Quería una camisa, entró a preguntar, le atendieron como corresponde y al verle mirar con recelo a la salida el dueño se dirigió a él: «¿Señor, le han atendido bien?». 

– Perfectamente, las empleadas han sido unas señoritas muy amables, pero este que tiene en la puerta es un maleducado; le dije hola al entrar y ni se dignó en contestarme.
– Es un maniquí, señor.
– Como si es ingeniero, es un maleducado. 

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