Podría parecer una sobrina pero es ‘la tía’, aunque no lo parezca, las apariencias engañan.
Podía parecer que la monja iba a hacer ese gesto tan de adolescentes de mostrar la V de no se sabe qué victoria pero no puede ser, las apariencias engañan.
No puede ser que la monja haga gestos de adolescente porque ‘la tía’ siente fascinación por lo que es verdadero, real, sin imposturas ni tópicos, sin normas establecidas que golpeen a la razón.
«No te lo compro», te dice con voz dulce pero ya puedes marchar con la música a otra parte.
‘La tía’ siente fascinación por escuchar a los que hablan bien, a los que explican con claridad, a los que saben de lo que hablan... Ya sean pastoras u obispos, se queda con la pasión de una trashumante de merina negra al hablar de su viejo oficio o con la candidez del acordeonista Firmo cuando, a sus 97 años, le dice, «¿nos tocaría una de Navidad?» y, sin decir que, empieza a sonar ‘Noche de paz’.
– Este señor no se ha enterado de que le hicimos una entrevista; explica feliz de haberle visto feliz al teclado del instrumento.
Por eso, porque sabe que es verdad la verdad de la monja, apunta con su cámara hacia ella, hacia la fascinación por lo verdadero.