Una espalda... muy grande

La última de La Nueva Crónica

03/06/2026
 Actualizado a 03/06/2026
| FERNANDO OTERO
| FERNANDO OTERO

Hay deportes condenados a pelear con el fútbol, con los privilegios del fútbol. Al deporte rey (al menos, aquí) se le regala todo, la tele nos muestra hasta sus calzoncillos; la radio nos cuenta cómo se llaman su mujer, sus hijos y hasta la zona exclusiva (eufemismo de ‘para ricos’) en la que viven; los periódicos deportivos convierten en noticia una visita a un niño que vive en su misma urbanización y le hace mucha ilusión que le pregunte cómo se llama, poco más.

El resto tienen que pelear cada día, cada minuto, cada segundo de gloria... aunque seas realmente una gloria, en lo tuyo. 

Del hijo de Marcelo hemos visto hasta el primer gol que metió en prebenjamines ¿Te imaginas a un niño sentado en un parque o un pabellón con una camiseta que diga Ciristiano Ronaldo Jr.? Solo la camiseta congrerará procesiones de curiosos.

Y en otros deportes... Ahí tienes, en nuestra Cultural —curioso que el proyecto ilusionante de la Cultural resultara el del baloncesto— a un chaval que lleva en la camiseta un nombre que debería crear colas, preguntas y recuerdos... Porque era muy grande Orenga, y no porque midiera 2,07.   

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