Enciende las velas, apaga las campanas

La última de La Nueva Crónica

13/03/2026
 Actualizado a 13/03/2026
| SAÚL ARÉN
| SAÚL ARÉN

Las telas moradas tapando los santos y los retablos abrían el proceso de rituales que anunciaban la Semana Santa. Con gran solemnidad sacaban los paños de los viejos cajones de la sacristía, donde dormían de año en año, y su presencia ya anunciaba tiempos oscuros –velas por luches– y silenciosos –apagando las campanas que dejaban su tiempo al ronco sonido de las carracas–. Oficios de tinieblas, ritos de caídas, sombras sobre las luces, altares de muerte, lecturas teatralizadas que daban fe de los bellos textos que justificaban la pervivencia en el tiempo de una gran novela que llamaban Biblia. Lee otra vez la lectura de la creación del mundo, imagínala, escúchala en la voz de tus vecinos y sabrás que el teatro es el arte más eterno.

Cerraban los cines, detenían a los cantantes de taberna, perseguían a los fiesteros, adoraban por turnos las 24 horas del día y creaban un ambiente en el que nadie parecía recordar que al tercer día resucitó.

Como el año pasado. Como los dos mil años anteriores.

Y ya no te cuento la locura de la capital. Y los capitalinos. 
 

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