«Cien millones de moscas no pueden estar equivocadas», repiten aquellos que quieren ver la razón allí donde dicen muchos que está, aunque haya evidencias que lo ponen en cuestión. Otras muchas veces el número refrenda la razón. En ‘lleunés’, depende.
Cada pocos días se repite la imagen camino de los nuevos templos del ocio. El estadio de fútbol, el pabellón de los deportes diversos... una multitud que camina hacia ellos.
Recuerdan las largas filas de culturalistas que cada domingo avanzaban hacia la Puentecilla por los soportales del viejo León, seminaristas con sotana, internos en pantalón corto, paisanos con Farias y una parada para mojar el puro en la copa de coñac en los bares cercanos al histórico y embarrado estadio. Recuerdan pero no son lo mismo. Se ha multiplicado la oferta, el fútbol sigue siendo rey, sólo cuando reina. Lo que no ha cambiado es la costumbre: «¿Dónde va Vicente?» Donde va la gente...