Con el bueno de Rafa, el del Valle de las Casas, destartalado y feliz en el hospital no hacen más que llegar ‘avisos’ de la seguridad del obrero, que tiene por estas fechas sus ‘días’ pero vive una realidad muy jodida. Llevamos accidentes con muertos como para preocuparse, unos mineros –de los pocos que quedan– están encerrados en Asturias, los sindicatos repiten unas cifras y unos hechos que nos ponen ante una realidad, los accidentes los sufren los trabajadores las disculpas las buscan los seguros.
Decía que Rafa esta destartalado y feliz. Lo primero porque cayó de un tejado y tiene más averías, de pies a cabeza, que el tren de la Feve en un año; y la felicidad le viene de una visión optimista de la vida: «La caída fue para haberme matado... y estoy aquí».
Claro que está aquí, y hasta bromea, «si no llego a ser de la montaña no lo cuento»; y ya está poniendo comentarios a los robos del Real Madrid –él no ve otra cosa–, a los sindioses de los aluches, a cómo se enciende cuando Vox dice que le defiende... en fin, que libró.
Por eso, cada vez que veo un letrero tiemblo, porque malicio que son fruto de alguna desgracia que ya no tiene solución.
La desgracia para el obrero
La última de La Nueva Crónica
30/04/2026
Actualizado a
30/04/2026
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