Cunca, pulpo y El Morrosko

La última de La Nueva Crónica

06/10/2026
 Actualizado a 06/10/2026
| FERNANDO OTERO
| FERNANDO OTERO

Cuando se casó mi hermano, allá por tierras gallegas, se desplazó desde el pueblo una expedición bastante numerosa. Aprovechando que era el puente de Santa Bárbara, el entrañable Toño El Morrosko, pasó toda la semana por tierras gallegas y, al margen de alguna anécdota en esa tabernas que te pones al lado de un tonel y te llenan la  cunca de vino de ribeiro sin medida ni control, lo más curioso ocurrió al regreso. Todo el mundo le preguntaba por «cómo te habrás puesto de marisco», hasta que quiso acabar con las incertidumbres.

- El marisco ni lo probé.
- ¿Y qué comiste?
- Pulpo.
- ¿Y para cenar?; le dicen por sacarle del monotema.
- Pulpo, para cenar también pulpo; responde él.

Es la magia que el pulpo tiene para los de tierra adentro, aunque siempre se repita que el mejor pulpo está lejos del mar, ya sea en Casa Cubelos de Ponferrada (cuando existía) o en El Espino y sus ferias mensuales, en las que el secreto de la convocatoria es únicamente el pulpo. No solo en ellos, en cualquier feria que se precie, especialmente por El Bierzo o Cabrera, pero sin despreciar cualquier otro rincón de la provincia.

No son pocos los carteles de fiestas y romerías que como reclamo ponen en letras que destacan: «Habrá pulpeiras», porque a la magia que ya tiene el producto se suma la mano de quien lo cocina, y hasta que te hable en gallego cuando te lo sirve. 

¿Qué si tengo la explicación? No de esto tampoco, pero por una ración de pulpo te la argumento.

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Archivado en
Lo más leído