Aquí lo importante es "darse a valer» (aunque con un orden que un paisano de mi pueblo con cuatro hijos -dos y dos- solteros siempre explicaba que pasó por decirles cuando salían de casa que "se dieran a valer").
Pero, en general, lo de darse a valer cotiza muy bien en la valoración social. Cuentan de sus sacrificios en la faena diaria y el vecindario acaba asumiendo las bondades y la dedicación del personaje, la entrega a su trabajo, mientras se desprecia lo que no se ve.
Ocurre mucho en esta profesión de contar lo que te cuentan (al margen de los que después niegan haberlo dicho, que ésa es otra). Hay muchos que le tienen que robar horas al reloj, aprovechar momentos, convertir ladrillos en mesas... En definitiva, ser fieles al viejo lema de que "en tiempos de guerra (¡quieto Trump, es una forma de hablar) cualquier hueco es trinchera" y si el orador de turno llega tarde, porque lo tuyo se la suda, pues te tienes que acomodar como sea, sacar el portátil, piratear el wifi y robarle minutos al silencio... Pero si no te das a valer es como el que tiene tos y canta ‘Las flechas del amor’, de Karina para más señas, en referencia viejuna.
Cualquier hueco es trinchera
La última de La Nueva Crónica
06/02/2026
Actualizado a
06/02/2026
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