La buitrada y la carroña

La última de La Nueva Crónica

23/06/2026
 Actualizado a 23/06/2026
| FERNANDO OTERO
| FERNANDO OTERO

Tu, que estás allí al lado a unos pocos metros, aún no hueles nada y en el cielo, a más de cien metros de altura, alguien divisa «una buitrada», buitres llegados desde kilómetros ya han olido la muerte de algún bicho. El pastor Morgado, que descansa tranquilo, comenta como quien conoce las leyes de la naturaleza y las acepta con la resignación de lo inevitable: «Otra oveja ha muerto».

Y eso que al buen pastor sí le hacen un roto estas cosas. 

Y la perdida, el dolor, va acompañada de uno de esos espectáculos que te lleva la naturaleza hasta tu silla, como orujo para tu café.

Los buitres agujerean las nubes y simulan a los cazas de las películas, caen con precisión milimétrica y comen con la saña de hambrientos insaciables. 

La locura es el final. No dejan ni una raspa y caminan en fila, torpes como patos cojos, buscando un altozano desde el que poder lanzarse pues la panza llena les impide levantar el vuelo desde tierra. 

No tendrán queja. Han creado escuela, aún no despiden olor los cadáveres y sobre las tribunas sobrevuelan los que esperan la carroña. Y no me miréis con esa cara que lo entendéis de sobra, no hace falta explicarlo. 

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