Los alicates de un hojalatero

La última de La Nueva Crónica

02/06/2026
 Actualizado a 02/06/2026
| FERNANDO OTERO
| FERNANDO OTERO

Decía Juan El Hojalatero, en voz baja como si se arrepintiera de la confesión: «Tengo yo ciencia en esta cabeza como para hacer un avión...». Y dejaba un tenso silencio, abría el cajón en el que llevaba las herramientas y con gesto de decepción cerraba como un susurro su bravata: «Lo que no traje son los alicates».

Y así se cerraba el reto; con cierta decepción pero con la puerta abierta a que un día en aquel cajón sí hubiera unos alicates.

Cuando veas a un paisano de mi pueblo, o a mí mismo, mirando extasiado a la Catedral, no empieces a elucubrar con teorías sobre la luz, la belleza, esa conexión arquitectónica entre el suelo y el cielo... somos más simples y la pregunta sería más genérica: «¿Cómo la pudieron hacer? Una maravilla así aunque traigas alicates en el cajón no creo que la levantes...».

Hasta que alguien, siempre hay quien mira primero debajo de la alfombra, descubre medio camuflada la hormigonera y pronto le adjudica el milagro, como si una hormigonera pudiera ser el alicate de un hojalatero.  

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