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Estudio 1: el teatro en tu sofá

CULTURASIR

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Toño Morala | 12/02/2018 A A
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Estudio 1: el teatro en tu sofá
Cultura Fue el buque insignia del teatro en aquella vieja televisión en blanco y negro que hizo llegar las mejor es obras del género a todos los hogares y con una excelente acogida de quienes vivían lejos de los grandes escenarios
Tengo que confesar que siempre me ha gustado el teatro; incluso, hace años, participé en algunas obras teatrales; también confieso que era un pésimo actor y, no hablemos de memorizar textos y demás, tela. El teatro en aquellos años se llevaba mucho tanto en pueblos como en barrios obreros y aquellas asociaciones de vecinos, aquellas primeras que comenzaron la lucha contra los ayuntamientos y otras instancias para hacer mejoras de todo tipo, y también en el plano cultural. También hay que mencionar a colegios y escuelas, las universidades… pero la gran fuente de actrices y actores de teatro, lo conformaban obreros e iban de la mano de aquellos maestros y profesores, en su mayoría, que repartían su saber y tiempo en hacer algo más llevadera aquella vida tan llena de necesidades y falta de comunicación entre los seres humanos. Aquel teatro social y libertario que tanto gustaba en aquellos años y que ahora, se ha quedado prácticamente en el olvido como tantas cosas. De niños, también en la escuela salíamos disfrazados de lo que fuera y levantábamos los brazos o la espada y soltábamos aquellos diálogos tan maravillosos de los autores clásicos ante la atenta y orgullosa mirada de los padres en blanco y negro, que sonreían levemente y aplaudían solo al final, no fuera que alguien levantara la voz, o aquellas miradas inquisidoras de los que mandaban. En fin, que el teatro es una disciplina dura, pero que recompensa ese tiempo ganado a la vida, tanto si eres espectador, como si participas en el elenco.

Y de aquellas obras inmensas de teatro vistas en los bares de los pueblos y tele-clubs, aquellos cómicos ambulantes que también llegaban en carromatos desvencijados, pero llenos de buen humor y patatas asadas para comer y poco más; vistas y oídas en las asociaciones de vecinos, algún que otro colegio que dejaba el salón de actos, vista preliminar del texto y la obra a estrenar. Y cómo no, cuando llegó la televisión, aquella en blanco y negro, pues a alguien que pensaba, y muy bien, se le ocurrió la buena idea de grabar teatro para la televisión, para que de esa manera pudieran acceder miles de ciudadanos al maravilloso y curativo teatro de variedades y clásico. La fuerza de la televisión era tan inmensa que servía tanto para adoctrinar- en muchas ocasiones- como para compartir algo de asueto y algo de alegría en aquella España profunda y hundida en lo referente a la cultura y a miles de cosas más.

Y de aquellos programas de teatro, sin lugar a dudas, Estudio Uno, era el más visto y el que más categoría de actrices y actores en aquellos magníficos repartos trabajaban, a la vez que recorrían el país por los teatros de grandes ciudades y pequeñas; compañías que entusiasmaban al personal; pero como siempre, los más pobres, no tenían recursos económicos para ver en directo a sus ídolos tan nombrados; de esa manera el teatro, a través de la televisión, ayudó, y mucho, a resolver aquella carencia cultural. Otros míticos programas de televisión referidos al teatro fueron, Teleteatro y Gran Teatro y otros espacios como Platea y Primera Fila, entre otros. Peo fue en aquel octubre de 1965 cuando comienza Estudio Uno, que alternará, a lo largo de sus veinte años de existencia, con Noche de Teatro, Teatro Club, Teatro de siempre, Teatro de humor o, más específicamente luego, Risa Española. En el verano de 1985 desaparece Estudio Uno, que será sustituido por La voz humana, La comedia dramática española, Tarde de Teatro o Primera función. Muchos recordamos en nuestra infancia, aquellos programas donde se hacía tanto teatro. En 1961, por ejemplo, se produjeron y emitieron, entre otros, títulos como Doce hombres sin piedad (Rose), Enrique IV (Pirandello), Antígona (Anouilh), Arsénico y encaje antiguo (Kesselring), La plaza de Berkeley (Balderston), Ninotchka (Lengyel), Sublime decisión (Mihura), entre otras producciones más.

Los siguientes años son, indudablemente, los años dorados del teatro televisivo en nuestro país, servidos por una irrepetible plantilla de realizadores, entre los que destacan (rodando cada uno, a veces, tres o cuatro producciones al mes) nombres como: Domingo Almendros, Juan Guerrero Zamora, Pedro Amalio López, Alberto González Vergel, Alfredo Castellón, Gustavo Pérez Puig, Marcos Reyes, José Antonio Páramo y muchos otros. En cuanto a los actores y actrices, la lista sería inacabable: desde los que venían consagrados de la escena hasta quienes trabajaron casi exclusivamente para la pequeña pantalla. Con algunas ausencias notables, desde luego; Fernán Gómez y Rabal, vetados por firmar aquella famosa carta contra la represión de la huelga minera de 1963, no pisarán los estudios hasta unos años más tarde (Rabal con el Tenorio en 1966 y Fernán Gómez con La última cinta, de Beckett, en el 69). En 1967 las producciones ascienden a 85, pero al año siguiente alcanzan el techo de este período: nada menos que 132. Hay que señalar aquí, que en 1968 (y hasta el 74) nace, en la flamante Segunda Cadena, el espacio Hora Once, dedicado a piezas nunca estrenadas en televisión, donde se programan textos de Ionesco, Beckett (ahí se emite La última cinta), Unamuno, Tennessee Williams o Mrozek, así como adaptaciones de relatos de Borges, Maupassant, Hawthorne, Melville y un largo etcétera, a cargo de jóvenes realizadores como Claudio Guerín, Pilar Miró, Eugenio García Toledano, Antoni Chic, Esteve Durán o Antonio Drove; aquel… Pura coincidencia (1973), con Tip y Coll hablando japonés. Lo más curioso es que en plena democracia comienza a bajar la producción teatral televisiva, desde los 59 programas de 1977 hasta los veintipocos (con abundancia de reposiciones) de mediados de los ochenta. En el verano de 1985 desaparece.

Hay que recordar que Estudio Uno, la mayoría de las veces se emitía en riguroso directo, en series como Novela, Teatro de familia, Gran Teatro, Estudio Tres... Estudio
Uno
, que toma su título del lugar donde se grababa, el estudio de Prado del Rey, vino a ocupar el hueco que dejaba Primera Fila, su inmediato predecesor, como el espacio dramático por antonomasia de la cadena, en horario de máxima audiencia. Su primera representación fue la obra “La rosa de los vientos”, con interpretación de Fernando Delgado, María Massip y María José Valero. Durante sus años de emisión, se han representado obras de, entre otros… Autores de España: Pedro Calderón de la Barca, Tirso de Molina, Lope de Vega, Benito Pérez Galdós, José Zorrilla, Miguel Mihura, Carlos Arniches, Alfonso Paso, Víctor Ruiz Iriarte, Alejandro Casona, Enrique Jardiel Poncela, Hermanos Álvarez Quintero, Carlos Llopis, Jacinto Benavente, Antonio Buero Vallejo… Autores de otros países: William Shakespeare, J.B. Priestley, Luigi Pirandello, Oscar Wilde, Antón Chéjov, Arthur Miller, Henrik Ibsen, Molière, George Bernard Shaw… Como pueden ver, queda uno recompensado ampliamente por el largo y arduo trabajo de muchas personas en aquellas magníficas producciones de televisión española. Una pena que se haya acabado en su mayoría estas formas de hacer teatro en la televisión. Pero hay que acabar, sin lugar a dudas, nombrando a algunos de aquellos magníficos actores y actrices que con su buen hacer, nos hicieron llorar, reír, sonreír, y sobre todo acompañarnos en aquellas noches de tanta negrura en el horizonte.

Nombres como Jaime Blanch, José María Escuer, Fernando Guillén, Manuel Galiana, Jesús Puente, Tomás Blanco, Andrés Mejuto, Carlos Lemos, Luis Varela, Emilio Gutiérrez Caba, José María Prada, Víctor Valverde, Agustín González, Juan Diego, Álvaro de Luna, Enric Arredondo, Estanis González, José María Caffarel, Ismael Merlo, Paco Valladares, Alfonso del Real, Manuel Alexandre, Manuel Tejada, Luis Prendes, Sancho Gracia, Manuel Dicenta… y aquellas inolvidables actrices…Tina Sainz, Nélida Quiroga, María Luisa Merlo, Carmen Rossi, Nuria Carresi, Mary González, Mercedes Prendes, Lola Herrera, Blanca Sendino, Gemma Cuervo, Mayrata O’Wisiedo, Amparo Baró, Isabel María Pérez, Irene Gutiérrez Caba, Concha Cuetos, María del Puy, Nuria Torray, Tota Alba, Marisa Paredes, María José Goyanes, Elisa Ramírez, María José Alfonso, María Silva, Ana María Barbany, Aurora Redondo, Cándida Losada, Lola Lemos, Alicia Hermida, Julia Trujillo, Inma de Santis, Fiorella Faltoyano, Charo López… y si pueden vayan al teatro… o recopilen aquellas grandes obras y díganle a los nietos o hijos que se las pongan por la televisión , como antaño, y a pasar un rato agradable recordando el teatro de la vida.
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