Los desarrolladores de apps de citas nos han hecho creer que encontrar la pareja perfecta es más fácil que pedir comida para llevar. Todo lo que tienes que hacer es crear un perfil y los algoritmos harán el resto. Analizarán miles de perfiles y seleccionarán las opciones con un 100% de compatibilidad.
En realidad, las cosas no son tan perfectas. Muchos usuarios pasan meses en las apps de citas viendo cientos de perfiles cada día y siguen sin pareja. Además, es común que la pareja “perfecta” en Internet se vuelva una decepción en la primera cita. ¿Por qué un match con el 100% de compatibilidad en la app no es garantía de felicidad? Vamos a comprobarlo.
Cómo funcionan los algoritmos de las apps de citas
La lógica detrás de la selección de usuarios en las apps es bastante simple. Los algoritmos analizan tus preferencias y filtran los perfiles de otros usuarios en base a criterios fundamentales como la edad, ciudad, intereses, estilo de vida, etc. También estudia tu comportamiento en la app: quien te gusta, a quien envías mensajes, a que fotos reaccionas, etc. Con todo esto, definen tu “tipo” y te muestran personas similares. Pero en realidad no te están mostrando gente que sean adecuadas para ti sino personas a las que sueles reaccionar.
Además, algunas apps ofrecen tests de compatibilidad y sus resultados deben mostrarte si tenéis cosas en común. Por ejemplo, si ambos decís que os gustan los perros y correr, el algoritmo decide que sois un buen match. Pero incluso eso no garantiza que la relación tenga futuro. Primero, cuando hacemos tests, mucha gente tiende a intentar aparentar ser mejores de lo que en realidad son. Así, el algoritmo está analizando la versión “actualizada” de la persona y no quien realmente es. Segundo, los test pueden identificar intereses compartidos pero nunca podrán mostrar si disfrutaríais de la compañía del otro. Por ejemplo, ambos podéis indicar que os gusta la paz y el silencio cuando en realidad, uno está pensando en pasar tiempo solo y el otro imagina una vida donde no tener un contacto constante con amigos.
Tres mitos sobre el emparejamiento “científico”
A primera vista, este enfoque parece que debiera garantizar el match perfecto: los algoritmos van a encontrar a alguien que es 100% compatible. Pero las relaciones humanas son mucho más complejas.
Mito nº1: los intereses comunes garantizan la felicidad
Desde un punto de vista psicológico, los intereses comunes son una gran base para la comunicación, siempre tienes algo de lo que hablar. Es verdaderamente importante compartir al menos algunos de los intereses de tu pareja. Pero desgraciadamente no es una garantía de una relación feliz. Puede que a ambos os guste la natación y leer pero tengáis una visión diferente sobre el día a día, las finanzas o educar a los hijos. Por eso es un error apoyarse sólo en los intereses comunes. Compartir todos los intereses y aficiones no significa que vayáis a poder vivir tranquilamente bajo el mismo techo.
Mito nº2: los polos opuestos no se atraen
Los algoritmos intentan encontrar a alguien que sea “tu espejo”. En otras palabras, alguien lo más parecido a ti. Los desarrolladores creen que cuantas más cosas tengáis en común, menos conflictos tendréis en una relación. Pero en la práctica, “los gemelos” suelen aburrirse del otro con el tiempo. Además, es bastante común ver que la gente se enamora de personas completamente opuestas.
Mito nº3: la química se puede predecir con datos
Este es el mayor error. Ni la inteligencia artificial puede predecir si va a existir química entre dos candidatos “perfectos”. La química se siente en el subconsciente. Podemos sentirnos atraídos por la voz de alguien, la mirada e incluso su olor. Y aquí, los algoritmos no funcionan. Si alguien es la pareja perfecta sobre el papel pero no sientes absolutamente nada cuando quedas en persona, no tiene sentido intentar tener una relación.
Videochat aleatorio: comprobando la conexión antes de la primera cita
Más y más usuarios dicen estar cansados de las apps de citas. Lo que se suponía que iba a traer felicidad se ha vuelto una rutina cansada. Muchos matches nunca evolucionan más allá de un par de mensajes e incluso cuando ocurre una primera cita, también suele ser la última. Los algoritmos cometen errores e introducen a personas que simplemente no comparten un futuro juntos.
Esta es la razón por la que los chats aleatorios no han parado de crecer en popularidad últimamente. Aquí no existe un algoritmo decidiendo con quién deberías hablar. El sistema te conecta con un usuario al azar y tú decides si quieres continuar la conversación. Si no te gusta la persona, puedes hacer clic en “Siguiente” y en segundos aparecerá estarás hablando con alguien nuevo. Conocer gente en los chats aleatorios es bastante similar a conocer gente en la vida real. No puedes predecir quién aparecerá en tu pantalla. Cada nueva conexión puede cambiar tu vida.
Al contrario de las apps, los chats video no te dan la opción de mirar fotos o un perfil antes de la conversación. Ves a la otra persona solo cuando te conectas y la conoces directamente a través de la comunicación. Otra ventaja es que en los video chats en Internet, puedes ver a la persona tal y como es en realidad. Esto significa que las posibilidades de decepción luego se reducen si lo comparas con gente que utiliza fotos antiguas o con muchos filtros.
Para conexiones románticas, el videochat aleatorio CooMeet.chat es ideal. Aquí, el sistema conecta a los hombres solo con mujeres y viceversa. Además, cada mujer debe registrarse y verificar su información. Esto mantiene muy bajo el riesgo de que te cruces con un perfil falso o un bot.
Pero, ¿qué ocurre si conoces a alguien en una app clásica de citas en vez de en un videochat? La forma más simple de comprobar la compatibilidad antes de tener una primera cita es hablar por videollamada. Cuando os veis el uno al otro, incluso a través de una pantalla, tienes acceso a todas esas señales no verbales que no existen en los mensajes de texto. El tono de voz, los gestos, las expresiones faciales… todo ayuda a comprender si verdaderamente te gusta esa persona y si existe “química” entre vosotros. Si la otra persona se niega en rotundo a comunicarse contigo a través de video, ya tienes una señal de alerta. Puede significar que no es quién dice ser y es mejor no seguir con la conversación.
Intuición o información: cómo encontrar el equilibrio
Los algoritmos son solo una herramienta. Incluso si te muestran un 100% de compatibilidad, eso no garantiza que la relación tiene futuro. También es importante recordar que las apps de citas son un negocio desarrollado en base a tu soledad. El objetivo principal de sus desarrolladores es mantenerte en la app el mayor tiempo posible. Si encuentras pareja pronto y borras tu perfil, la empresa pierde un usuario activo y, como resultado, también ingresos.
Las apps de citas utilizan mecanismos similares a los que utilizan las empresas de juego. Así, muchos usuarios se vuelven adictos a hacer swipes. El gran número de personas disponibles crea la ilusión de que la próxima persona puede ser “la especial”. Por eso sigues viendo perfiles y encima la app te incita a suscribirte para desbloquear los mejores matches.
Por eso no debes confiar a ciegas en los algoritmos. A veces necesitas hacer caso también a tu intuición. Si te dice que la persona no es para ti, es mejor ignorar lo que dice la app. Y si tienes suerte de conocer a la persona perfecta a través de la app, no esperes mucho para tener esa primera cita. Los sentimientos más genuinos solo aparecen en la vida real.