Cuando Mª Dolores Iglesias Pagès levantó la persiana de Trozos y Telas por primera vez, hace ya 50 años, lo hizo en una ciudad marcada por la industria textil: Manresa. El comercio estaba rodeado de talleres, fábricas y una comunidad profundamente vinculada al tejido. Desde entonces, la tienda ha visto cómo cambiaban los hábitos de consumo, el comercio local, la propia ciudad y hasta la forma de entender la costura. Lo que no ha cambiado es el vínculo con el oficio, la dedicación al cliente y la apuesta por un surtido de telas pensado para quienes viven la costura desde la pasión o la profesión.
En plena era digital, esta tradición familiar ha sabido adaptarse sin perder su esencia. Su salto al comercio online y su expansión hacia países francófonos muestran hasta qué punto la costura sigue siendo un lenguaje universal.
De tienda local a referencia digital
La transformación del sector textil ha sido profunda. Las grandes superficies y la producción industrial han cambiado el ritmo del mercado, pero también han abierto oportunidades para los comercios especializados que cuidan la selección y apuestan por un trato más cercano. Trozos y Telas es un ejemplo de esta evolución.
La tienda empezó dirigida a un público local, pero el boca a boca y la creciente demanda de fibras de calidad la impulsaron a ampliar su presencia. Su catálogo de telas, patrones y accesorios comenzó a atraer a aficionados y profesionales de toda España.
Con el tiempo, esta trayectoria derivó en un modelo híbrido que combina la tienda física con la venta online, un paso que permitió a la empresa llegar a clientes que buscan buen tejido, variedad y un criterio profesional en la selección de materiales.
Expansión internacional: una mirada hacia Francia y países francófonos
Uno de los movimientos más destacados de la compañía ha sido su expansión al mercado internacional. A través de Coupons et Tissus, la versión francesa de la tienda, Trozos y Telas ha logrado llegar a Francia, Bélgica y Suiza, países con una larga tradición en confección, costura doméstica y artesanía textil.
Este proyecto ha consolidado un puente comercial entre Manresa y Europa, ofreciendo:
- Venta minorista adaptada al público francófono.
- Telas al por mayor para talleres, artesanos y pequeñas marcas.
- Servicios digitales que facilitan el acceso al catálogo desde cualquier lugar.
La experiencia demostró que la costura sigue siendo un sector sin fronteras, donde la calidad y el conocimiento del producto tienen un valor universal.
La evolución del sector textil: un contexto que explica su crecimiento
En los últimos años, la costura ha experimentado un renacimiento inesperado. Talleres creativos, cursos de patronaje, la moda sostenible y el DIY han impulsado a nuevas generaciones a redescubrir el valor de confeccionar sus propias prendas. Este fenómeno ha beneficiado directamente a tiendas especializadas que, como Trozos y Telas, ofrecen materiales de calidad y asesoramiento experto.
A la vez, la digitalización permitió que estos negocios alcanzaran a un público más amplio, acostumbrado a comprar online pero exigente con la procedencia y composición de las telas. La combinación de experiencia local y capacidad digital se convirtió en uno de los grandes pilares del crecimiento de la marca.
Una marca que simboliza continuidad y adaptación
Más allá de su oferta de productos, Trozos y Telas representa la historia de muchos pequeños comercios familiares españoles que han logrado sobrevivir gracias a su capacidad de adaptarse y a un profundo conocimiento del oficio. Su paso hacia lo digital no reemplazó la esencia del negocio: la reforzó.
Hoy, tras décadas vinculados al mundo de la costura, siguen siendo un referente para quienes buscan una atención cuidadosa, telas seleccionadas con criterio y una conexión directa con la tradición textil catalana. Y su presencia internacional confirma que, incluso en un sector competitivo, la autenticidad sigue teniendo un lugar propio.
