El endeudamiento de los hogares españoles cayó al 42,5% del PIB en el primer trimestre de 2026, mínimo desde 1999, según el Banco de España. Esta cifra tranquiliza. Sin embargo, conviene no perder de vista otra realidad: el 64,92% de los hogares estudiados en una muestra de 4.000 expedientes padece un alto nivel de endeudamiento, siendo el 66,4% de estos casos personas solteras.
Pero, ¿qué es el sobreendeudamiento? Según la opinión de los expertos, destinar entre el 35-40% de los ingresos netos a pagar deudas es el umbral que marca el sobreendeudamiento en España. Este es el umbral que hay que tener en cuenta a la hora de abordar cualquier planificación financiera. Por ejemplo, son muchas las personas que tienen deudas y recurren a un credito para liquidar estas obligaciones acumuladas.
Esta decisión, que a priori debe ser positiva y beneficiosa, puede llegar a agravar el problema cuando se toma sin una planificación adecuada. Por ello, antes de firmar cualquier operación conviene entender cómo funciona realmente un crédito, qué ventajas ofrece y qué riesgos implica. Solo de este modo se podrá evitar caer en un sobreendeudamiento y sufragar el pago de la deuda pendiente.
Por qué las personas recurren a un crédito para pagar deudas
La acumulación de deudas menores es la principal causa por la que se recurre a un crédito. Tarjetas de crédito, préstamos personales o financiación de vehículos son pagos que pueden parecer fácilmente fáciles de pagar por separado, pero cuando todos los meses se recibe de golpe la suma de todas estas cantidades, los afectados se ven impotentes y no pueden asumir el pago: no tienen capacidad suficiente para ello.
Además de este motivo, también es habitual encontrar otras causas. La pérdida de empleo o padecer una enfermedad puede llevar a muchas personas a pedir un préstamo que a medio y largo plazo no pueden devolver. Aquí, lo que era una solución temporal, se convierte en un problema estructural.
Cómo funciona realmente un crédito para pagar deudas
Un crédito para pagar deudas no funciona como un préstamo personal convencional. Tal y como explican desde Bravo, empresa especializada en la concesión de créditos para pagar deudas, mientras que un préstamo entrega todo el capital de una vez, este tipo de créditos son totalmente personales al realizarse un estudio individual de cada caso.
En concreto, Bravo prioriza su trabajo en la parte más importante a la hora de pagar deudas: reorganizar lo que se debe. A partir de esa información, Bravo (que actúa como intermediario entre deudores y acreedores) promueve planes de liquidación y acceso posterior al crédito. Para hacerlo más sencillo, actúa de la siguiente manera:
- Unifica tus deudas en una sola cuota
- No elimina la deuda: la reestructura
- Entrega el crédito para pagar a los acreedores
Las principales ventajas de consolidar o pagar deudas con un crédito
El principal atractivo es la simplificación, ya que este modelo sustituye el abono de varios pagos mensuales por una sola cuota, ordenando así las obligaciones y ayudando a reducir la presión económica que generan los vencimientos de pago procedentes de diferentes conceptos.
Esta reorganización, al mismo tiempo, facilita el control del presupuesto y disminuye el riesgo de caer en retrasos, un factor que suele agravar la situación de quienes ya lidian con múltiples acreedores. De hecho, otra ventaja relevante es la posibilidad de ajustar la cuota a la capacidad real de pago del usuario.
Al ampliar los plazos, la mensualidad es más fácil de gestionar y contribuye a estabilizar el día a día económico. En modelos como el de Bravo, este proceso puede incluir una fase previa de negociación con descuentos, lo que reduce la deuda y mejora el punto de partida del afectado. Además, agrupar deudas permite reducir costes asociados a intereses elevados, penalizaciones y comisiones.
Pero no todo acaba ahí. Este modelo también ayuda a reconstruir el perfil financiero. Al evitar nuevos impagos y establecer un plan, el usuario recupera credibilidad ante las entidades y elude el seguir contratando créditos sin ningún tipo de planificación que agravan el problema y perpetúan el endeudamiento.
Los riesgos que debes tener en cuenta
Solicitar un crédito para pagar deudas puede ser útil, pero también implica riesgos que hay que valorar antes de tomar una decisión. El primero es el aumento del coste total: al ampliar plazos para reducir la cuota, los intereses acumulados pueden encarecer la operación.
Además, si el crédito se usa sin una estrategia clara, existe la posibilidad de volver a caer en el ciclo de endeudamiento que tantas familias intentan evitar. Por ello, es importante cambiar los hábitos financieros del afectado para evitar volver a caer en problemas.
Otro riesgo relevante es asumir una cuota que, pese a ser más baja, no encaja con la capacidad real de pago. Debido a ello, también puede darse el caso de que, cuando la deuda es demasiado alta o ya hay impagos, recurrir a un crédito puede ser insuficiente. Aquí, alternativas legales como la Segunda Oportunidad pueden ser una mejor solución.
¿Cuándo sí puede ser una buena idea solicitar un crédito?
Con todo esto claro, solicitar un crédito puede ser una buena idea cuando tu situación financiera es relativamente estable y necesitas reorganizar deudas. Esta situación se da cuando los ingresos permiten asumir una cuota fija. También puede ser recomendable cuando el crédito forma parte de una estrategia para mejorar tu perfil financiero.
Unificar varias deudas por una sola, ayuda a reducir el riesgo de impagos y recuperar estabilidad, lo que facilita futuras operaciones con entidades de crédito. Asimismo, también es conveniente en situaciones donde la deuda aún es manejable y no existen impagos graves.
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