Tener una mascota es una de las experiencias más bonitas del mundo… pero también una de las que más sorpresas trae, especialmente para el bolsillo. Es muy común pensar solo en lo básico (comida, cama o juguetes) y olvidarse de todo lo demás. Y ahí es donde llegan los sustos. Para evitarlos, una de las mejores decisiones que puedes tomar es informarte bien y, por ejemplo, valorar un buen seguro de mascotas que te ayude a cubrir parte de esos gastos inesperados.
Los gastos inesperados de las mascotas
Emergencias veterinarias que no avisan
Si algo tienen los animales es que son expertos en meterse en líos. Que si se traga algo que no debía, que si una caída tonta, que si una alergia que aparece de la nada… Las urgencias veterinarias son uno de los mayores gastos imprevistos, y no son precisamente baratas.
Una simple consulta de urgencia puede costar bastante, y si se necesitan pruebas como radiografías, analíticas o ecografías, la factura sube rápido. Y ya ni hablemos de una operación. Muchos dueños se sorprenden cuando, sin haberlo previsto, se encuentran con cifras que superan los cientos de euros.
Tratamientos y medicaciones que se prolongan
Incluso cuando el problema de salud no es grave, hay enfermedades crónicas o dolencias que requieren medicación continua. Cosas como alergias, problemas digestivos, tratamientos dermatológicos o dolencias articulares pueden convertirse en gastos recurrentes, y no siempre baratos.
Además, algunos medicamentos para animales no tienen alternativas genéricas baratas, y ciertos tratamientos requieren seguimiento veterinario. Todo suma más de lo que uno imagina.
Limpieza profesional y cuidado estético
Sí, los perros huelen a perro y los gatos sueltan pelo. Pero hay ocasiones en las que toca pasar por una peluquería o por un servicio de limpieza más profesional. Algunos animales, como los de pelo largo, necesitan cortes regulares o baños específicos para evitar nudos o problemas de piel.
También están esos “accidentes” que obligan a una limpieza profunda: cuando el perro se revuelca en algo que no quieres ni describir o tu gato decide que la alfombra es mejor que el arenero (spoiler: nunca es mejor).
Daños y desperfectos en casa
¿Tu perro ha decidido que la pata del sofá es un aperitivo? ¿Tu gato ha descubierto que las cortinas son su parque de atracciones vertical? Bienvenido al club.
Los gastos por desperfectos son algo que pocos tienen en cuenta al adoptar o comprar una mascota. Reparaciones, muebles nuevos o incluso contratar a alguien para arreglar lo que ya no tiene arreglo pueden convertirse en un gasto más frecuente de lo deseado.
Accesorios que se rompen o se quedan cortos
Cuando compras los primeros accesorios, como la camita, arenero, collar o juguetes, parece que van a durar años. Spoiler: no siempre. Algunos perros destrozan juguetes en cuestión de minutos y hay gatos que deciden que la cama nueva de lujo no les gusta… pero la de 20 euros sí.
A veces también toca renovar porque la mascota crece, desarrolla nuevas necesidades o simplemente algo se rompe.
Costes de viaje o alojamiento
Si te vas de vacaciones y tu mascota no puede acompañarte, toca pagar residencia, cuidador o guardería. Y eso no es barato, especialmente en temporada alta. Incluso si decides viajar con ella, algunos transportes o alojamientos tienen suplementos.
Tener una mascota es maravilloso, pero prepararse para los gastos imprevistos es clave para disfrutarla con tranquilidad. Con un poco de planificación, podrás darles lo mejor… sin que tu bolsillo sufra ataques de pánico.