La cosmética natural es aquella que utiliza ingredientes de origen vegetal, mineral o animal, sin recurrir a sustancias sintéticas, químicas o artificiales. La cosmética natural se basa en el principio de que la naturaleza nos ofrece todo lo que necesitamos para cuidar nuestra piel y nuestro cabello, sin dañar nuestra salud ni la del medio ambiente.
Pero detrás de esas afirmaciones hay todo un mundo por conocer en una industria que todavía es joven y que, por ello, genera mucho desconocimiento en las personas que pudieran estar interesadas en los principales productos del sector.
Los ingredientes naturales que debes buscar en tus productos de belleza
A nivel general, los ingredientes de la cosmética natural son aquellos que de forma natural pueden ser utilizados para la piel, el cabello o el bienestar del cuerpo, y que para ello no tengan que sufrir de ningún proceso químico para lograr obtener sus beneficios.
En ese sentido, son productos que no alteran el pH ni la flora bacteriana, no provocan alergias o irritaciones, no generan dependencia ni nada similar. Así, algunos ingredientes imprescindibles pudieran ser:
- Aceites esenciales: por ejemplo, los que se extraen de las semillas, flores de plantas o frutos secos. Un buen ejemplo son los aceites esenciales de CBD de Yuyo Calm, una marca nacional que se ha posicionado bastante bien en el mercado. La ventaja de los aceites esenciales naturales es que son muy puros, tienen muchas propiedades en una perspectiva integral y son recomendados para muchos casos, sin que eso represente un riesgo para la salud de las personas.
- Mantecas vegetales: en un segundo orden se pudieran nombrar las mantecas vegetales como un ingrediente común de la cosmética natural. En este caso, las mantecas de cacao o de karité son las más conocidas, pero no las únicas. Suelen utilizarse en productos para la hidratación, la nutrición y la elasticidad de la piel, o para aportar hidratación y brillo en el cabello, mayormente.
- Extractos vegetales: finalmente, otro tipo de ingredientes populares dentro de la cosmética natural tiene que ver con las sustancias líquidas o sólidas que se obtienen de la maceración o extracción de partes de las plantas. En este grupo pueden encontrarse el té verde, el aloe vera o la caléndula. Suelen utilizarse como cicatrizantes, astringentes o antioxidantes, aunque dependerá de la planta en cuestión.
Los mitos y realidades de la cosmética natural
Por su novedad, por ser un competidor directo de la industria cosmética convencional o sintética, la cosmética natural se enfrenta a mitos constantemente. Algunos de los que conviene hablar son los siguientes:
- Tiene baja eficacia: que los ingredientes sintéticos sean más poderosos no significa que tengan más eficacia. De hecho, muchos productos de la cosmética natural pueden ser igual o más eficaces, sólo que no tienen contraindicaciones o efectos secundarios en el cuerpo, lo que hace que se noten sus beneficios pero sin el malestar que pudiera ocasionar un producto cosmético sintético.
- Los cosméticos naturales son más costosos: es posible que en algunos productos el precio de compra sea más alto, pero suele deberse a que son productos que duran mucho más tiempo, tanto en el efecto duradero de su uso, como en el rendimiento por día, semanas o meses con respecto a productos cosméticos convencionales.
- Su uso es más seguro: en este caso, se trata de una realidad absoluta. La cosmética natural no genera ninguna contraindicación, ya que no cuenta con parabenos, siliconas, sulfatos, conservantes ni nada relacionado con la industria química que potencia al sector de la cosmética sintética y tradicional.
- El respeto medioambiental: la cosmética natural tiene una realidad bastante clara y es que la mayoría de sus fabricantes apuestan por el consumo local, por la reducción de la huella de carbono, por tener certificaciones ecológicas, por el cultivo sostenible de sus materias primas y por utilizar envases biodegradables o reciclados. Esto, en general, le convierte en una industria bastante eco-friendly.