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"Esperaban unos días para bautizarnos por si moríamos"

VERANOIR

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Fulgencio Fernández | 11/02/2018 A A
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"Esperaban unos días para bautizarnos por si moríamos"
LNC Domingo Saturnino de la Fuente, 109 años, una memoria excelente, buen apetito, ganas de ver el fútbol o jugar la partida con su hija... Y un libro abierto de historia desde 1909 hasta hoy, en Puente Castro, donde fue el zapatero
Hay que viajar en el tiempo mucho, hasta 1909. Otros tiempos que producían gente de otra pasta, como Saturnino de la Fuente García, que acaba de cumplir 109 años, con una salud envidiable y la cabeza... también. Camina solo, una cacha y poco más. Algo sordo, «todo no se puede pedir», bromea.

- Yo creo que se pone días. El carnet dice que nació el día 12 de febrero, usted dice que el 8...
- Todo tiene su explicación que eran otros tiempos que ya no podéis entender. Yo nací el día 8, siempre me lo dijo mi madre, pero por aquel entonces era muy habitual que no te inscribieran en el libro hasta unos días más tarde, pues muchos niños morían de cualquier enfermedad... para evitar papeles.

Y tanto que eran otros tiempos, tan distantes y diferentes que en el barrio donde nació y vivió, Puente Castro, el barrio de la judería, se celebraban los sábados, las gentes se ponían sus mejores galas. Allí fue creciendo Saturnino, junto a sus 5 hermanos, «y una hermana que también llegó a los cien años. Los hermanos no, marcharon para las minas de Asturias, a Turón, y murieron jóvenes, que la mina hace mucho daño al cuerpo».

Pero su camino, por suerte para su cuerpo, no cogió la senda de la mina sino la del calzado. «Con 13 años entré a trabajar en un fábrica de calzados que había en la calle Villafranca primero y en la Rúa después, Calzados Hermanos Baranda».

Allí seguía trabajando cuando estalló la guerra civil, a la que él no iba a ir por no dar la talla y ser enviado a servicios auxiliares, pero la sufrió de manera indirecta. «Nos requisaron la fábrica para que hiciéramos las botas de los soldados, de los nacionales». Y eso que él no debía ser muy ‘partidario’ pues Saturnino de la Fuente fue tesorero del Sindicato de la Piel de UGT.

Saturnino, con buen humor, hace otras cuentas por las que 109 años no son tantos pues nació un par de veces en medio. «Cuando la guerra vi la muerte muy cerca, estaba la fábrica en la calle de la Rúa y fue cuando cayó un avión alemán al lado, donde el convento de las Concepcionistas, allí sí creí que se se acaba todo, pero salvamos».

- ¿Y la segunda vez que volvió a nacer?
- ¿Ya fue en 1993, que me operaron de la próstata. Era por Santiago y le dije a mi yerno Bernardo, que es de Trobajo y estaba de fiesta, que llevaba varios días sin orinar.

Marchamos para el hospital y rápido a operar. Me dijo el doctor Gayo que si me respondía el corazón y demás que me dejaba como un mozo de 18 años.

- ¿Y le dejó?
- Sí, sí, quedé como una rosa. Al salir me dieron en el hospital un paquete de pañales por si se me escapaba la orina y una caja de pastillas. Los pañales puse uno, el primer día, y se acabó. Y las pastillas quedaron sin abrir en casa.

Volvemos a su etapa «en el sector» del calzado. Después de 35 años en Hermanos Baranda cerró la fábrica y Saturnino decidió ponerse por su cuenta en los bajos de su casa en Puente Castro.

- ¿De fabricante?
- De zapatero remendón.

Y como zapatero le recuerdan muchos vecinos del barrio de Puente Castro. «Se me daba bien y toda la vida fui muy trabajador y ahorrador»; lo que ilustra con una anécdota. «Cuando la guerra la ventaja es que en la fábrica nos pagaban y yo iba ahorrando, que tuve 7 hijas, todas mujeres pues el único varón se nos murió. Ypensé en hacerme una casa de planta baja y en el banco dijeron que con lo trabajador que era y una familia tan grande... y la hice de planta y piso, que en ella vivimos durante muchos años».

Y su otra pasión era el fútbol, lo sigue siendo, pues tiene Saturnino mucho que ver con la fama futbolera del barrio y su equipo, en el que jugó en los años 20 y al que siempre estuvo ligado. Enseña orgulloso la foto del equipo en la que se puede leer en una esquina 1927.

- ¿Pero sólo sois seis?
- Te digo otra vez que eran otros tiempos que ya no podéis entenderlo. Iba el fotógrafo y los que en ese momento teníamos dinero para comprar la foto pues nos poníamos ¿Si no la ibas a comprar para que te ibas a poner? No lo entiendes.

El fútbol sigue siendo su gran pasión. Sigue los partidos por la televisión y disfruta.

- ¿De qué equipo es?
- De la Cultural, siempre.
- ¿Pero del Madrid o del Barça?
- Me gusta el fútbol, el que mejor juegue, ahora el Barça.

Y sigue a lo suyo. Hasta hace no mucho iba a jugar la partida en Benidorm —donde suele pasar los inviernos—en un centro de jubilados y allí conoció al alcalde que le ofreció un homenaje en su 105 cumpleaños. «Ahora juego en casa con una hija».

- ¿Y cuál es el secreto?
- No hacer daño a nadie.
- ¿Y comer?
- De todo. Un tazón migado para desayunas y después, de todo.

Y la compañía de su larga familia, de aquellas 7 hijas, los 14 nietos, casi 20 biznietos, los yernos...

- ¿Un deseo?
- Que lleguéis a mis años como yo.
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