Hay productos que nacen para cubrir una categoría y otros que aparecen con la intención de contar una historia. Vermouth Forzudo pertenece claramente al segundo grupo.
En un momento en el que el mundo del vermut vive una especie de segunda juventud, esta marca nacida en El Bierzo ha encontrado una forma distinta de hacerse un hueco. No lo ha hecho recurriendo a grandes discursos sobre la tradición ni apoyándose únicamente en el origen de sus ingredientes. Ha preferido construir una personalidad propia, algo poco habitual en un sector donde muchas veces las botellas terminan pareciéndose demasiado entre sí.
Detrás de Forzudo está la idea de revisar los clásicos sin perderles el respeto. De hecho, esa filosofía aparece reflejada en todo el proyecto. La empresa define su trabajo como una combinación de observación de tendencias, reinterpretación de productos tradicionales y búsqueda de nuevos espacios de mercado.
Su principal apuesta es un vermut elaborado con uva Doña Blanca, una variedad muy vinculada a la comarca berciana y que rara vez protagoniza proyectos de este tipo. A partir de esa base se construye una receta que incorpora doce botánicos y que busca equilibrar frescura, complejidad aromática y facilidad de consumo.
Sin embargo, limitar Vermouth Forzudo a sus cualidades organolépticas sería quedarse corto. Lo verdaderamente interesante es la forma en la que la marca ha sido capaz de generar una identidad reconocible alrededor de un producto que tradicionalmente se ha comunicado de manera bastante conservadora.
La figura del elegante Forzudo, convertida en icono de la marca, resume perfectamente esa filosofía. Tiene algo de cartel antiguo, algo de personaje de circo y también cierta actitud desenfadada que conecta con un consumidor que busca propuestas menos solemnes. No pretende parecer una reliquia del pasado ni una innovación futurista. Se mueve en un territorio intermedio donde tradición y contemporaneidad conviven con bastante naturalidad.
Ese posicionamiento resulta especialmente relevante en una época en la que los consumidores no solo compran productos, sino también relatos, valores y experiencias. El origen importa, pero también importa cómo se cuenta. Y Vermouth Forzudo ha entendido que una marca pequeña puede competir si tiene algo propio que decir.
Además, existe una apuesta evidente por reivindicar ingredientes y referencias locales. El Bierzo no aparece aquí como un simple argumento comercial, sino como parte esencial del proyecto. La elección de la Doña Blanca y la voluntad de recuperar elementos ligados al territorio contribuyen a construir un producto con identidad reconocible y difícilmente replicable en otros lugares.
Otro aspecto destacable es la capacidad de adaptación de la marca, algo que demuestra una visión práctica del mercado y una voluntad de acercarse tanto al consumidor particular como a la hostelería, sacando diferentes formatos como el BIB de 3 litros, pensado especialmente para la hostelería.
Quizá ahí resida una de las claves de Vermouth Forzudo. No intenta reinventar el vermut ni romper con todo lo anterior. Su apuesta es bastante más inteligente: tomar una bebida profundamente arraigada en nuestra cultura, observarla desde otro ángulo y demostrar que todavía hay espacio para sorprender.
En un sector donde cada vez resulta más difícil diferenciarse, Vermouth Forzudo ha entendido que la autenticidad no consiste en parecer antiguo ni en perseguir tendencias pasajeras. Consiste en tener una voz propia. Y, al menos por ahora, esa voz suena tan berciana como contemporánea.
Actualmente, la marca comercializa dos referencias, Vermouth Forzudo Rojo y Vermouth Forzudo Blanco, dos propuestas que permiten entender la amplitud del proyecto. Lejos de plantearse como simples variantes de una misma receta, ambas expresan de forma distinta el carácter de la uva Doña Blanca y la personalidad desprejuiciada que define a la marca.
Esta apuesta también ha encontrado reconocimiento en distintos certámenes y guías internacionales, con 92 puntos para el rojo y 91 para el blanco en la Guía Peñín, además de la Gran Medalla de Oro del Spirit Selection del Concurso Mundial de Bruselas, la medalla de oro en el Europe Wine & Spirits Trophy, medallas en el London Spirits Competition y plata en el IWSC, entre otros reconocimientos. Un palmarés que contribuye a poner a la comarca del Bierzo en el mapa mundial del vermut.
Pueden visitar su web: forzudo.es
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